Una Cita con la Experiencia

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

«Para conocer la gloria me vestí de peregrino y salí a buscar mi historia»  Reinaldo Armas

«Viajar es una puerta dimensional con una sola entrada y múltiples salidas. Cuando decido emprender el vuelo nunca sé lo que me espera del otro lado.  Sólo me descubro en el camino hacia mi. Yo viajo porque tengo un sueño y el universo simplemente conspira para que yo viva mi leyenda personal»  Diana Amador

Me preparo para mi próximo viaje, es Abril de 2014, otra vez esa extraña emoción… mariposas en el estómago. Es una tensión que se genera entre mis ganas de comerme al mundo y el miedo de salir de mi, de mi gente, de mi país, el miedo de salir de lo conocido y pasar una puerta dimensional hacia lo que no conozco. En mi diario escribo mis miedos y me voy descubriendo, la pregunta: ¿Miedo a qué?, los veo, los divido y les quito poder. Luego de despojarme de ellos los disuelvo en el tiempo y el espacio y escribo las expectativas que tengo de mi nueva aventura, dándoles poder, aventura que empieza conmigo y termina en mi.

Expectativas muchas… muchísimas. En la medida en que se acercan los días los nervios se apoderan de mi haciéndome repasar una y otra vez lo que voy a llevar en mis maletas, en la medida que las hago me aseguro de que entren en ellas mi sombra y todos mis sueños… sin ellos no soy YO.

Colibríes en mi pecho que revolotean sin cesar, ellos me hacen vibrar de emoción hasta que llega el momento de partir, es Mayo 2014. Despliego mis alas hacia el lugar elegido, … por preferencia España. Un curso de EmoCoaching esperaba por mi en Sevilla y una lista infinita de experiencias por vivir en distintas ciudades. En mi llegada a Madrid muchas sorpresas, Madrid… de fiesta. Las flores daban la bienvenida a propios y extraños, San Isidro Labrador, ese, al que mi abuela se refería en oración en tiempos de lluvia: “San Isidro labrador quita el agua y pon el sol”, es el patrono de la ciudad y danzaba por las calles acompañado de su esposa María Toribia conocida como Santa María de la Cabeza. Toda Madrid volcada en las calles, alfombras de flores por la festividad, comida, música, excelente fiesta para mi, la más hermosa bienvenida…gracias.

En cada estación Madrid me sorprende, una primavera colorida, la lluvia y el sol padres por excelencia del arcoiris estaban adornado cada paisaje, el olor a rosas era indescriptible, aún falta mucha evolución tecnológica, las cámaras fotográficas ya deberían estar capturando olores, sabores y sensaciones para poder mostrar más que una imagen y sonido, el todo en relación a los sentidos, a lo que llamaría en vez de una cámara fotográfica o video, una cámara de experiencias.

Uno se los sueños que llevaba en la maleta era asistir a un concierto con un artista muy conocido e importante, gracias padre porque esto o algo mejor ya está dado para mi con el bien de todos los involucrados y de manera perfecta, son las palabras mágicas que llevan mi deseo al campo cuántico. Ese deseo lo tenía muy claro, busqué por Internet “Conciertos en Madrid” y para la fecha de mis vacaciones no se presentaba ningún artista. Bueno, hay situaciones que no puedo controlar…“Dios me sorprende con Amor” (Cuando mis experiencias superan mis expectativas), el universo… conspira.

Al pasear por Plaza Mayor, leo la programación de conciertos de la Feria de San Isidro. Un concierto… en el itinerario de las presentaciones ningún cantante conocido por mi, pero… era un concierto y programé una cita con la experiencia, era una noche con un sol radiante, días muy largos, una primavera con sabor a verano.

Mucha gente, gente bonita, canciones y cantantes fabulosos. El último cantante… un mexicano, ya la noche era maravillosa, tener a América frente a mi con sus ritmos, su acento particular y el color de nuestra piel… América, mi continente, mi origen. Carlos Rivera es el nombre del guapísimo cantante, un príncipe que ví cantar como un Dios, un porte, una voz extraordinaria, la letra de cada canción pincelada con la emoción perfecta que quería manifestar en el público, Viva México, muchos latinos… América en la Plaza Mayor de Madrid.

Finalizando el concierto, Carlos anuncia que tiene una sorpresa… “Voy a presentar a un hombre maravilloso, un músico extraordinario”… mi expectativa crecía, por mi mente pasaron muchos artistas, en fracciones de segundos mi mente registró decenas de ellos… Carlos continuaba con los halagos…”mi amigo, mi hermano, MI MAESTRO”… hubo una pausa infinita… y con ustedes… Franco De Vita.

Para mi el tiempo se detuvo, todo ocurría en cámara lenta, no era yo, se desbordaban mis sentidos, las lágrimas se hacían presente… América se convirtió en Venezuela….

Al norte del sur, con sus cielos siempre azul donde las flores nacen sin que sea preciso primavera aún los niños juegan y la mayor riqueza son ellos.

Al norte del sur donde crece la esperanza de todos aquellos que vinieron de tan lejos Al norte del sur, las puertas siempre abiertas sin miedo Con un corazón tan grande y una vida por delante para vivir…

Mi corazón latía con fuerza dentro de mi, la Plaza Mayor en pleno tomó la forma de mi país, en tan sólo 11.160 m2 (dimensiones de la plaza) cabían tantos sentimientos, todos gritaban Venezuela, mi voz se quebraba como se quiebra siempre que hablo de mi tierra, todos cantábamos al unísono sus canciones, el orgullo por ver como un venezolano de la talla de Franco De Vita era aclamado, mi compatriota exitoso, amado por mi y por otros y representando de la mejor manera a mi patria amada. Franco dejó su individualidad y allí en escena se convirtió en Venezuela viva, vibrante, potente, sana, talentosa, amada… como agradezco yo vivirte mi VENEZUELA.

Contar esta experiencia es volverla a vivir, aún se me hace un nudo en la garganta, la emoción vivida se hace eterna al escribirla, es una bella historia contada latido a latido.  GRACIAS Madrid… por permitirme disfrutar de una cita con la experiencia.



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