Por qué una crisis existencial es lo mejor que puede pasarte

Por qué una crisis existencial es lo mejor que puede pasarte

Sabes a qué me refiero, porque ya pasaste por ello. No te sientes bien y tampoco sabes por qué. Tu entorno no te entiende, aunque tampoco te gusta socializar demasiado ya que estás en una época solitaria y tu tendencia natural es el aislamiento social. Tampoco sabes muy bien qué hacer, ni si contárselo a alguien…

Las crisis existenciales son algo bastante común en la adolescencia, y la vida (que es sabia) nos da otra oportunidad a los 40 para evolucionar, pero si no escuchamos esa sabiduría, nos estancamos. Ahora ya no solo sucede a los 40, sino que cada vez más jóvenes de 20 y 30 años están atravesando episodios así.

Vamos a investigar juntos el origen de esta situación, que todos vivimos al menos una vez en la vida.

El origen de la crisis existencial

Estoy seguro de que más de una vez te preguntaste si la vida tiene sentido. Yo también, y es normal hacerlo. Al final: ¿quién sabe si tiene sentido o no? Aunque no suele ser esa pregunta la que nos sume en la crisis, sino un episodio de sufrimiento extremo de nuestra vida:

  • Ruptura amorosa.
  • Pérdida de un ser querido.
  • Sensación prolongada de no encajar.

Al vivir una situación así, nuestra realidad empieza a perder sentido y empezamos a sentir cómo que se rompen nuestros esquemas vitales. Como consecuencia, podemos incluso sufrir de depresión y acabar necesitando fármacos.

Mi propuesta no va de alterar tu organismo con sustancias químicas, porque de hecho una crisis existencial es quizá la mejor oportunidad de autodescubrimiento que tienes en la vida. Es uno de los pocos momentos en los que te abres a otras perspectivas y puntos de vista, de forma que empiezas a desapegarte de tu propia identidad (lo que quizá te mantiene en crisis) y abrazas la incertidumbre de la situación.

Ese territorio que se abre a tu alrededor es el ideal para empezar a sembrar semillas de cambio, empezando por cultivar tu autoestima y confianza.

Aquí tienes indicaciones para detectar si estás viviendo una crisis existencial y para salir de ella.

1.- Mírate en perspectiva

Imagínate que hubiera una cámara que filmara cada día todos tus movimientos. Lo primero que verías sería que siempre haces lo mismo. Somos animales de costumbres, así que desde que te levantas de la cama hasta que te acuestas sigues un patrón que, por lo general, se repite a diario. De hecho, incluso aunque no seas consciente, cada día piensas lo mismo.

Si tienes un diálogo interno autosaboteador y sufres, pregúntate mientras te ves en perspectiva: ¿qué hice en el pasado que me sacó de una situación parecida? Si observas tu día a día, estoy seguro de que algunos días te sientes mejor y otros peor, por lo que sé consciente de qué es aquello que te hace sentir mejor.

Otro beneficio de verte en perspectiva es ser consciente de que tus problemas no suelen ser tan graves como parecen.

2.- Diviértete

Dice Anita Moorjani, autora de Morir para ser yo, que la risa es la práctica espiritual más elevada que existe, y que por eso está bastante reprimida. Sí, a mí también me sorprendió, ya que vivimos en un momento en el que occidente está empapándose de mantras, prácticas y filosofías orientales.

¿Cómo es posible que algo tan común como reírse sea tan elevado? Si lo piensas, la risa está mal vista en muchos contextos. Solo tienes que pasarte por una iglesia, echarte unas risas y ver cómo la gente te mira mal o te recrimina tu mala educación.

Ojo, no digo que ahora mismo vayas a una iglesia y lo hagas, pero sí que seas consciente de que la risa, a nivel fisiológico, es una de la actividades que activa más músculos del cuerpo.

Ya sabes, la próxima vez que te vengan ganas de reírte, hazlo. Ponerte en perspectiva te ayudará a reírte de ti mismo y a quitarle hierro al momento que estás pasando. A veces no hay nada mejor que hablar con amigos y reírse a carcajada limpia con familia o amigos. Si estás solo, busca vídeos graciosos en Youtube y crea para ti una lista de reproducción llamada “medicina para el alma”. De nada 🙂

3.- Escribe

La herramienta de autoconocimiento más poderosa que conozco es escribir un diario emocional. Es decir, que no debes centrarte en escribir sobre qué haces, si no en cómo te sientes respecto a lo que haces y te sucede en la vida. Todas las situaciones que vivimos son una oportunidad maravillosa de conocernos. Incluso las más dolorosas, como una discusión fuerte o una ruptura amorosa.

Olvida la idea de que escribir un diario es de adolescentes. Está más que demostrado que escribir sobre tu día a día es terapéutico, ya que te ayuda a poner en orden tus pensamientos y emociones, sobre todo cuando estas son un caos. Además, puede ayudarte a sanar heridas emocionales que aún están por cicatrizar.

Si estás empezando, empieza por escribir sobre cómo te sientes en este momento. Poco a poco, podrás ir profundizando en tu vida interior e irás ampliando el vocabulario de tu escritura, haciéndola más rica. De esa forma, aumentas tu inteligencia emocional y no te dejas llevar tanto por las emociones negativas, reconociéndolas y aceptándolas.

4.- Muévete

Otro elemento bastante olvidado por la sociedad sedentaria en la que vivimos ese el ejercicio. No hace falta que te mencione estudios que demuestran los beneficios, pero aun así, según los médicos, más del 50 % de la población mundial sigue siendo sedentaria (en España, un 70 %).

¿Por qué? Porque estamos ocupados. Vivimos tan desconectados de nuestro cuerpo (sobre todo si vives una crisis existencial) que el riesgo de sufrir una enfermedad es grande.

Nos olvidamos de que no hay nada más importante como cuidar tu cuerpo y tu mente, para lo que es necesario combustible: el movimiento. Moverse, además, favorece la activación de la respiración, que permite oxigenar nuestro cuerpo mucho más.

Si no haces nada de ejercicio, no te recomiendo que te hagas corredor popular y correr cada día media hora mínimo. Sí es recomendable que encuentres algo que se adapte a tu condición física. Fíjate que algunos estudios muestran que incluso caminar 30 minutos al día tiene más beneficios que correr.

No me digas que no puedes caminar 30 minutos al día, ¿eh?

5.- Come saludable

Otro tópico donde los haya, aunque no menos importante, y es que la alimentación y el ejercicio van de la mano. Si mejoras uno, mejorarás el otro. El padre de la medicina moderna, Hipócrates, lo tenía claro: “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Esa frase encierra toda una filosofía que, con el inicio de la era industrial y la llegada de los fármacos, se fue disolviendo poco a poco.

Hoy utilizamos la excusa de “no tengo tiempo” para comer lo primero que pillamos. En realidad no pasa nada si comemos de vez en cuando dulces y alimentos procesados, el problema es convertir eso en un hábito.

En situaciones depresivas o de crisis, alimentarse bien es fundamental para regular tu nivel hormonal y sentirte mejor en el día a día. Si comes alimentos que contienen azúcares refinados, tendrás un pico de insulina en una hora y te sentirás lleno de energía, pero después de ese pico tu energía caerá en picado.

Para evitar las tentaciones azucaradas, sustituye esos alimentos procesados por fruta. En general, cuanto menos procesado sea el alimento que te llevas a la boca, mejor. Una alimentación equilibrada basada en productos naturales te hará sentirte mucho más estable mental y emocionalmente.



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