Una experiencia que no suele aparecer en tu currículo

La experiencia laboral trae implícita las conexiones y relaciones personales que desarrollamos. Su calidad puede ser un elemento clave para la felicidad y el éxito.

Debido a mis años de trabajo en mercadeo y ventas consultivas o de soluciones, resultaba obvio para mí la importancia de relacionarme efectivamente en las empresas clientes, con tomadores de decisiones e influenciadores. Incluso, la extensión de la red de contactos era un criterio que utilizaba para contratar vendedores y gerentes de ventas. Igualmente, el alcance de mi propia red de relaciones me permitió avanzar exitosamente en mi carrera corporativa, obteniendo ascensos o nuevas oportunidades en empresas competidoras.

Aunque esta historia puede no ser tan original, lo que al paso de los años la ha hecho relevante es el hecho de que dichas relaciones, tanto dentro como fuera de las organizaciones en las cuales me desempeñé, constituyen una de las experiencias más importantes para mi propia motivación y felicidad.

Suele dársele importancia a las redes de relaciones únicamente cuando consideramos que esas relaciones pueden aportar dividendos al negocio, o algún beneficio como imagen o prestigio. No obstante, la evidencia científica demuestra que la calidad de las interrelaciones personales que desarrollamos en el ambiente laboral contribuye a nuestra felicidad y productividad.

El estudio más largo sobre la felicidad, conducido por la Universidad de Harvard desde 1938 hasta la fecha, encontró que, sin importar el entorno familiar de origen, el nivel económico, la profesión o cualquier otra variable psicográfica, el denominador común para la felicidad de las personas es la calidad de las relaciones interpersonales: la satisfacción que siente el individuo por tal relación.

Buena parte de nuestra vida la invertimos en desempeñar algún trabajo, cargo o rol en una organización. Por ello resulta sumamente importante revisar y actuar para mejorar la calidad de nuestras relaciones.

Aun cuando pueda haber discusiones o desavenencias, la calidad se refiere al sentido de apoyo, de soporte incondicional a nuestros objetivos individuales, a la similitud de valores, pasiones y criterios para alcanzar objetivos, colaborar y proveer críticas. Porque no se trata de ignorar los errores del colega o esperar que nos pasen por alto los nuestros. Se trata de ofrecer la alerta a tiempo y con compasión que nos permita rectificar.

Una alta calidad en las relaciones entre los miembros del equipo hará que este opere con mayor eficacia. Por otro lado, se incrementa la motivación de los empleados, el cual es uno de los factores que contribuyen a la productividad y logro de objetivos.

¿Cómo está la calidad de sus relaciones personales en su ambiente de trabajo? Esa calidad aportará positivamente a su bienestar emocional, enriqueciendo su experiencia como persona y como profesional.



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