Una hemorragia iluminadora

Jill Bolte Taylor sufrió un derrame cerebral que le cambió la vida. Para mejor. Durante años se dedicó a estudiar las enfermedades mentales y a comprender el cerebro humano. Una mañana despertó sintiéndose “rara” y durante 4 horas tuvo la oportunidad de estudiar el funcionamiento de su cerebro “desde adentro hacia fuera”. A causa de una hemorragia en su hemisferio cerebral izquierdo, perdió la movilidad, el habla y la capacidad de recordar.

Pero ganó otra cosa.

La revelación de cómo funciona la conciencia del presente y cómo nos conectamos con la realidad que nos rodea.

A Jill Bolte Taylor le removieron un coágulo cerebral del tamaño de una pelota de golf y pasó los siguientes seis meses recuperándose de este ataque. Su reto fue entender lo que había sucedido en base a todos sus conocimientos de neurología. Y para ella la respuesta estaba clara: su hemisferio cerebral derecho, que no había sido afectado por la hemorragia, había sido capaz de conectarse con el flujo de energía del presente para mostrarle el Nirvana.

¿Es posible llegar a la iluminación a causa de un accidente cerebro-vascular?iluminacion-peq

Para ella fue así. Y en una charla que dio en TED explicó que la razón está en la anatomía del cerebro. Este órgano fascinante, encerrado en la bóveda craneal, consta de dos hemisferios perfectamente diferenciados. Mientras el izquierdo tiene un pensamiento lineal y se encarga de relacionar pasado y futuro, ayudándose con el lenguaje y la conciencia de quienes somos, el hemisferio derecho percibe la realidad como imágenes y nos conecta al mundo que nos rodea sin limitaciones.

Por eso se habla de dos sistemas de pensamiento que corren en paralelo. A Jill la hemorragia le dañó los centros motores y de lenguaje en su hemisferio izquierdo, y este accidente le permitió a su hemisferio derecho tomar el control. El resultado: fue capaz de tener una experiencia de realización a la cual pudo sobrevivir.

En esta charla para TED, Jill hace una invitación que vale la pena considerar. ¿Con cuál lado del cerebro decidimos vivir? ¿Cómo queremos relacionarnos con el mundo?

No es que seamos capaces de encender uno y apagar el otro como si tuviésemos un interruptor de luz. Pero lo que está cada vez más claro para la ciencia es que la experiencia de la realidad, y el concepto que tenemos de nosotros mismos, es producto de la actividad cerebral. Si somos capaces de darle más relevancia a esas zonas que nos aportan un mayor nivel evolutivo y de bienestar podremos entonces tener una mejor experiencia de vida.

Y para ello no hace falta padecer un ataque. El camino comienza por tomar conciencia y elegir. Aquí y ahora.

 



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