Una isla en medio del Orinoco

Cuando tenía como 11 años, me fui a conocer Amazonas con mi mamá. Debo confesar que, en medio de mi preadolescencia, no era ese el plan que más me entusiasmaba. Sin embargo, a esa edad tenemos poca capacidad de decisión. Entre los muchos recuerdos de ese viaje tan exótico, está haber hecho rafting en el Orinoco con Jorge Buzzo. Un argentino apacible que no se inmutaba ni con la más salvaje de las olas en el rápido. En esa época lo hacía a motor, eso quiere decir que él manejaba la balsa de goma y uno se limitaba a agarrase bien duro para que el río más grande del país no te devorara entre sus aguas. La verdad es que gozamos, siempre hemos sido un par de inconscientes.

1isla1Años después, por vueltas insólitas de la vida, me hice gran amiga de su hijo, Alejandro Buzzo, quién decidió dedicarse más o menos a los mismo que su padre, es un expertísimo en aguas bravas. Ambos compartimos aquel principio de “hijo de gato caza ratón”, de pronto por eso nos entendemos tan bien. Luego, Alejandro se casó con Fabiana, tan montuna como él, pero bastante más operativa y organizada. Poco después montaron su campamento Aguas Bravas en Barinas donde ya tienen unos años lanzando gente río abajo y promoviendo la práctica del rafting y el kayak en éstas aguas salvajes.

En Barinas, sólo se puede hacer rafting en invierno, cuando el río crece y tiene el nivel de agua perfecto para ser un río de aguas bravas. Eso los deja la otra mitad del año ociosos. Por ello, Alejandro decide retomar los terrenos que una vez cubrió su padre y se lanza -con Fabiana, por supuesto- de Diciembre a Abril a montar su operación de rafting en el Orinoco.

1isla2Están instalados en una isla en medio del río, ellos la llaman Sion y es increíble. Yo estuve en Diciembre ayudándolos a hacer la mudanza más complicada del planeta y me pasé 5 días feliz, lanzándome río abajo, kayakeando alrededor de la isla, jugando a la tortuga de río y viendo los atardeceres más escandalosos de la tierra. En principio pensaron en ofrecerle a los turistas la acampada en la isla, pero la verdad es que hay que ser bien guerrero porque el calor es serio y la plaga asesina. Así que ahora te alojan en una posada en Puerto Ayacucho y te van a buscar en un camión para llevarte todo el día a hacer rafting en el Orinoco.

Si ustedes se consideran capaces de acampar en la isla, pueden intentar convencer a Alejandro y Fabiana, ellos son bien panas, pero eso sí: prohibido quejarse. Para llegar hasta allá pueden tomar un avión de Conviasa o cruzar el llano en carro.

Los rápidos son bien serios, pero los hay menos fuertes. Para ir tienen que saber nadar bien, no tenerle mucho miedo al agua y contar con suficiente resistencia física para remar con fuerza varias horas. Tampoco es una matazón, tienen sus descansos para bañarse plácidamente y la remada es en equipo. Si les interesa, entren en www.raftingorinoco.com.

 



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