Una mascota para una gran familia

Pequeñita y dulce, marroncita y alegre, de ojos vivaces y cola en movimiento, de buen apetito y unos 8 meses… esas son las señas de la protagonista de hoy: una perrita común, mestiza, anónima y callejera que logró con tan sólo 12 kilos conmover a todo el personal de uno de los diarios de mayor circulación en Venezuela y a un publicista de gran renombre en el país.

Una tarde calurosa fui a las instalaciones del periódico para asistir a un evento, y, entre escondida y adormecida había una sombrita marrón… una perrita. Pensé en ese momento que ella estaba de paso y tuve que entrar a la actividad planificada.

adopcion-el-nacional2

Pero, como suele suceder, los perros del camino se nos ponen en frente para enseñarnos lecciones de humanidad, la vida nos volvió a poner otro compromiso a los pocos días en el mismo lugar y… ¡sorpresa! Allí estaba de nuevo. Esta vez la vimos mejor, estaba frente al edificio del diario tomando sol. Al preguntar por ella nos respondieron que «andaba por allí». La verdad es que los perros de la calle caminan mucho, deambulan largas distancias buscando agua, comida y un lugar para descansar y guarecerse. Con la perrita en la cabeza seguimos camino. Sabíamos, sin embargo, que la permanencia del animalito en el lugar significaba varias cosas, la más importante: no se sentía amenazada allí y los empleados habían comenzado a ponerle agua y comida.

Una mañana temprano la buscamos para llevarla al veterinario, vacunarla, esterilizarla y dejarla de nuevo en su sitio elegido por ella como hogar: la sede del periódico. Así lo hicimos, ya esterilizada la dejamos en hospitalización para que se recuperara y el milagro comenzó a suceder: por Twitter lanzamos un pedido de ayuda para pagar los días de hospitalización y pensión y apareció un padrino maravilloso, se hizo cargo de sus gastos y lo más importante: habló con el dueño del diario, quien decidió adoptarla como mascota del periódico.adopcion-el-nacional

Si cada empresa asumiera la protección de un animal callejero, si se dejaran conmover por la mirada de un gato, de un perro, si se apropiaran de la bandera de la defensa de la vida, seguramente tendríamos un mundo mejor.

Felicidades a El Nacional por su mascota y por ponerse al frente de la progresión de los derechos de los animales, a cada empleado que le hace cariño, y le ofrece su amor y su protección; e infinitas gracias a Bobby Coimbra por ser un padrino comprometido y el artífice de esta adopción, pero la mayor felicitación va para quien dejó de ser anónima, callejera y solitaria para convertirse en una mimada, protegida y querida perrita.

 



Deja tus comentarios aquí: