Una mente despierta

Observe detalladamente la imagen dibujada por alguno de sus hijos menores de 4 años… Si logra ver más allá de un simple garabato de colores, Felicidades! Si no logró visualizar forma alguna, no se preocupe, no está mal… Usted es normal.
Para su hijo o hija el dibujo podría representar un caballo galopando por una extensa pradera, rodeado de árboles y otros pequeños animales, cubiertos por un hermoso cielo azul y el mas brillante de los soles. Para otros niños podría significar las mismas u otras formas; pero usted no las verá y la respuesta es sencilla: Los niños tienen la mente pura y simple, no está contaminada de maldad, distinciones, normas o reglas. Es libre y como tal, perciben el mundo como es, y no como lo apreciamos nosotros. Los Niños tienen una Mente Despierta.
Nuestra mente, en estado consciente, ha dejado de observar lo sutil de nuestro entorno para comenzar a mirar el que fue impuesto con leyes y reglas establecidas por las religiones, la política y por las normas de nuestros padres, quienes a su vez fueron influenciados por los suyos. Vivimos el día a día sin percibir el entorno que nos rodea, pensando incluso en la actividad siguiente por realizar cuando aún no hemos siquiera culminado la ya iniciada. Nos preocupamos por un futuro incierto y no vivimos el presente existente, de hecho ni llegamos a disfrutar por completo en tiempo actual lo logrado por lo trabajado en el pasado.
Di a un niño que debe dejar de jugar, pintar o dibujar porque es hora de dormir; observa la reacción en sus ojos y su cuerpo cuando va perdiendo el contacto con su mundo fantástico, puro y único mientras lo ingresas al tuyo, al impuesto, al creado por reglas y normas. Establecemos condiciones a veces tan estrictas sin darnos cuenta, un ejemplo de ellas es que no pueden salir  a jugar porque es la hora de hacer la tarea, y resulta que ésa es la hora de jugar de todos sus amiguitos. Poco a poco van adoctrinándose a las normas de una mente inconsciente: despertar, cepillarse, bañarse, vestirse, comer, estudiar, hacer tarea y hasta cumplir con horas determinantes de alimentación tengan apetito o no, reprimiéndolos si no terminan de comerlo todo; subestimándolos por el simple hecho de que creemos lo que mejor les conviene.
La mente de cada niño es INDIVIDUAL e irrepetible. Baila con la vida a ritmo único, propio, de manera distinta a los demás. El primer error que cometemos es el de suponer que algo anda mal pero no, en realidad actuamos como nuestros padres lo hicieron y queremos reflejar en nuestros hijos, inconscientemente, las conductas que ellos impusieron en nuestras vidas. Aprendamos de nuestros hijos y comencemos a trabajar por una mente libre de apego… a vivir en el Aquí y el Ahora… a relajar nuestra mente, mantenerla calmad, sutil… aprender a percibir  nuestro entorno… a tener una mente en Armonía con el Universo… Una Mente Despierta.
Al Barela


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