Una nueva economía y un nuevo concepto de éxito

¿Te pasó de sentirte una persona fracasada? ¿Te pasó de sentir que no cumplías con los estándares de éxito que te han enseñado en tu familia o la sociedad en general? Pues a mí sí me pasó y por ello es una cuestión que llevé conmigo durante mis años de mayores cambios de vida donde también experimenté las mayores críticas de mi familia y círculo cercano. Críticas típicas de: “está yendo por mal camino”, “no quiere trabajar”, “es una mente desperdiciada”, etc. Simplemente por el mero hecho de atreverme a no seguir el camino trazado de “graduarte de una profesión – trabajar de ello – entrar al círculo de consumismo: casa – familia con hijos – vehículos – viajes, etc – vivir pagando cuentas y soñando con una vida utópica que nunca me atreví a buscar”.

Y en lugar de ello, haberme atrevido de hacer un camino sui generis, hecho a mi medida, no ejerciendo mi profesión principal y por ende obligado a ser más creativo en cómo resolver mis necesidades económicas (no siempre con dinero, sino muchas veces con otros acuerdos de ganar-ganar como suelo compartir en Economía Consciente).

En este camino, luego de la renuncia de mi último trabajo rentado y fijo en marzo de 2011, han pasado ya cuatro años y no me he muerto ni de hambre, ni he quedado en la calle, ni nada por el estilo. Todo lo contrario, superé la frustración de haberme recibido de contador y detestar ejercer tal profesión (una cuestión de gustos, tengo amigos a quienes les encanta esta profesión, por cierto), comenzando una nueva carrera universitaria (filosofía, en la universidad pública de mi ciudad) y comencé a incrementar mi dedicación a dar mis servicios en la sociedad en aquello que realmente amo hacer, lo que más adelante comencé a llamar dones y talentos, a partir de la definición de un economista a quien conocí y me resonó 100% su visión, Emilio Carrillo.

Bueno, Martín, ¿“vos que hablás de economía consciente, de qué vivís hace cuatro años”? Muy buena pregunta que varias veces he recibido, y que en sí misma esconde una respuesta esperada: “nombrar una suma en dinero mensual desde la cual esté costeando mis necesidades materiales, como única solución posible”. Generalmente, el que me hace esa pregunta, es porque no ha entendido lo que es la Economía Consciente que es más que dinero, para ser “todos las formas de pactos posibles con otros seres humanos, dentro de la cooperación (ganar-ganar) para resolver nuestras necesidades económicas”. Y desde luego que dentro de esos “otros seres humanos” están conocidos (amigos, familiares, etc) y desconocidos (que luego se tornan amigos, inevitablemente).

Me he dado cuenta, que para transmitir estos conceptos novedosos y amplios, como todo filósofo debo primero derribar el sentido común con infinita paciencia para responder mil veces a la misma pregunta y de mil maneras hasta que se comprenda la esencia del concepto y decir: “he vivido de pactos de ganar-ganar y lo seguiré haciendo durante toda mi vida”. Ahora, si querés conocer mis pactos, vení que te cuento como un abuelo que cuenta sus anécdotas, uno por uno, y podés constatar con cada parte como ha resultado el pacto. Y desde luego que cabe decir, que quien vive de un salario, también vive de un “pacto” como en mi caso. Lo que interesa a efectos de la Economía Consciente, es que ese salario sea por algo que la persona ame hacer, y la relación de trabajo sea de ganar-ganar para todas las partes.

Para conocer más sobre Economía Consciente, te invito a visitar: http://www.economiaconsciente.info/

A modo de algunas anécdotas de mis pactos económicos principales, desde el año 2012, decidí vivir con mi madre en una casa que luego de muchos años de desacuerdo económico, se logró comprar por parte de mi padre divorciado de ella (en 2013), para ella que quedaría en herencia para sus hijos (mi hermano y yo). “Ah, entonces vivís con tu mamá, eso no es Economía Consciente”. ¿Ah, no? ¿Mi mamá no es un ser humano con quien puedo tener un pacto de ganar-ganar? Recordemos que los pactos posibles para resolver nuestras necesidades económicas con otros seres humanos, según la Economía Consciente son: dinero – trueque – compartir – prestar – regalar.

Sobre algunos ejemplos de estos pactos económicos creativos y nuevas formas de relaciones económicas, mirá este video:

Desde luego que hay que agregar que cuando los pactos son con familiares cercanos, debemos prestar atención que en verdad sean de “ganar-ganar”, lo cual implica una “buena relación” y no una extorsión de padres a hijos o hijos a padres. En fin, tener pactos de ganar-ganar con la familia implica un nivel de dificultad mayor ya que implica resolver temas profundos de relación arrastrados de muchos años por lo cual la mayoría de las veces es más fácil asumir pactos con desconocidos. Y debo confesar que hoy tengo una excelente relación con mi madre, que es además una amiga para mí, luego de años difíciles entra ambos, de muchas discusiones que fueron de crecimiento. En fin, puedo decir que vivo en la misma casa con mi madre y mi hermano, con una excelente convivencia a modo de una comunidad donde sus miembros ha decidido vivir juntos, de buena voluntad, pudiendo vivir separados.

Finalmente, ¿qué es el éxito?

Comenzando por mí mismo, por mi propia experiencia personal, tuve que volver a pensar esta definición a la vez que me encontraba repensando la economía. En ello descubrí, que la implícita definición de éxito actual de que “te va bien en la medida del dinero que generes y lo muestres en tu capacidad de consumo”, no nos da mucha información sobre si esa persona vive la vida que ama, si hace lo que ama hacer (dones y talentos), si tiene buenas relaciones con los demás y si siente “que está dejando su marca en el mundo” (punto crucial para la Economía Consciente).

Por lo cual decidí acuñar una nueva definición y probar primero, al mejor estilo ghandiano, aplicármela a mí mismo si funciona: Me siento una persona exitosa porque: “vivo como me gusta, me encuentro en el sendero de desarrollo de mis dones y talentos, todos mis pactos son de ganar-ganar por lo cual tengo muchos amigos, doy a la sociedad aquello que amo hacer y además, si me muero hoy, he cambiado para bien la vida de muchas personas”, por todo esto, puedo afirmar que estoy viviendo los preceptos que pregono y soy una persona exitosa para una Economía Consciente, una economía que se basa en el Ser, más que en el tener.

¿Te animás a Ser vos mismo/a? Yo decidí cambiar el mundo, y decidí empezar por mí mismo. Te invito a aplicar los conceptos de economía consciente a tu vida para hacer tu aporte al mundo!
Economía Consciente:



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