Una piedra en el camino, me enseñó…

¿Por qué la vida es tan dura?, me planteaba una persona mientras hablábamos sobre ciertos acontecimientos por los que estaba atravesando, mi apreciación sobre sus comentarios fue la siguiente

La vida no es dura, de ser así, las piedras se llamaran vida. Hasta ahora no conozco a alguien que le hayan pegado con un trozo de vida, imagínense como sonaría aquella famosa frase de Jesús que reza “quien esté libre de pecado, que lance la primera vida”, pues no es así, la vida es vida y lo que muchos consideran dureza son hechos circunstanciales de nuestra natural existencia.

Estas situaciones que se manifiestan en nuestra vida, nos ocurren muchas veces por lo intransigentes y tercos que solemos ser en determinados momentos, nos volvemos  irracionales o incapaces de sentir, dejamos de ver, valorar y disfrutar la realidad en su totalidad.

Y se los voy a demostrar de una manera muy simple, haciendo un pequeño ejercicio, yo les voy a enunciar una frase y luego les haré una pregunta que se responderán mentalmente. La frase es “La vida nos ama incondicionalmente”, ahora la pregunta es esta: ¿Qué tanto amas tú a la vida?

Seguramente la respuesta de muchos es: “uff muchísimo, bastante, hasta el infinito y más allá”, pero ambos sabemos que es un mero autoengaño, si de verdad amaras la vida no te quejaras tanto de ella, ni de las cosas que te suceden a diario, que además son responsabilidad tuya. Tú quizás me dirás que muchas cosas no dependen de ti y es cierto, Yo no te puede pedir que cambies el mundo, ni tu ni yo tenemos el poder de hacerlo, sin embargo si tenemos el poder cambiar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.

Por otra parte, la vida constantemente nos está brindando extraordinarias cosas, pero muchos están tan distraídos con frivolidades, trivialidades, malas noticias o sencillamente pierden tanto tiempo achacándole la culpa de sus desgracias a la vida, que no hay espacio para deleitarse y disfrutar todo ella (la vida) nos ofrece.

Las cosas maravillosas que nos da la vida son algo así: Yo suele preguntar en algunas conferencias al público asistente: ¿hay estrellas a pleno sol del mediodía? y la mayoría del público, por no decir todos, me responde que no hay estrellas, a lo cual yo les refuto y les digo que sí hay, o acaso el sol no es una, además el hecho de que las otras no se vean, no quiere decir que no están allí. Cuando observamos en vez de ver, cuando escuchamos en vez de oír, nuestro mundo se amplía y empezamos a conectarnos con cosas extraordinarias.

Todo lo bueno y sabroso de la vida está allí, solo debemos dejar de quejarnos, asumir responsabilidades y dejar de pensar que es dura como una piedra. Recuerdo que alguien me comentó algo muy interesante en una oportunidad, y se los quiero compartir para concluir el artículo. Hay gente que ve el vaso medio lleno, otros el vaso medio vacío, mientras ellos están en ese dilema yo me tomo el agua y me resulta más productivo. Se les quiere, mis bendiciones y mis respetos, hasta un próximo artículo.



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