Una visión de lo que debería ser el mundo nuevo

Una visión de lo que debería ser el mundo nuevo

He creído fervientemente que un mundo nuevo es posible, siempre y cuando reconozcamos que en nosotros mismos se encuentra la gran responsabilidad de conducir lo que vivimos actualmente hacia todo eso que deseamos y queremos.

La humanidad ha tenido esta gran responsabilidad en sus manos desde que el mundo es mundo. No es una tarea que nos acaban de dejar. Para aquellos que apenas están despertando deben revisar atrás y comprender que en la historia está la clave.

En 1914 comenzó el gran salto evolutivo de la humanidad. Desde la Gran Guerra hasta la era digital, los cambios que han ocurrido entre una generación y otra han sido, y todavía son, cada vez más desafiantes.

Esta es la razón de lo inútil de la experiencia humana cuando se trata de transferir conocimientos para establecer códigos de conducta y normas que ayuden a la evolución. Indefectiblemente las generaciones anteriores quedaron atrás por insuficiencia de experiencias de éxito para poder ser adaptadas a los cambios necesarios en el fin último que es la conciencia de unidad.

En la actualidad, la generación T se encuentra en el último nivel de la pirámide de conocimiento, en el final del aprendizaje por ensayo y error. Esta ha sido la forma tradicional de aprendizaje que, durante décadas, han utilizado las generaciones.

Como consecuencia, hoy en día no existe una directriz clara, concisa y bien estructurada de cómo conducir al mundo en materias tan vitales como la economía, la educación, la política y la salud. Estos aspectos son más que vitales, son fundamentales para poder llevar a cabo nuestra existencia de manera pacífica, plena y correcta.

Con la tecnología y alejados totalmente de los viejos dogmas educativos es que se deben crear soluciones novísimas en estos aspectos para así asumir el reto de conseguir una existencia plena en amor.

El amor en su estado inicial, transparente, capaz de cambiarnos a nosotros mismos, es el acto puro y duro que conlleva la más alta responsabilidad y está al servicio de la evolución. Es ese el amor del que les hablo.

Esta generación debe transferir la tecnología y los nuevos aprendizajes a los niños en edad escolar; que sean ellos los tutores de los que vienen creciendo, dejando completamente en desuso el sistema escolar actual, cuya única finalidad es la actualización de los esquemas de pensamiento y no la crítica al sistema que también llegó a su fin.

En materia de economía tienen ya los recursos, la información y las necesidades ya descubiertas, solo deben comenzar a generar realmente su propio sustento que les permita de forma autónoma enseñar todo lo que ya saben a los niños, sin dejar, por supuesto, de perfeccionar lo ya existente.

Hoy hay un pequeño grupo de jóvenes que ha comenzado a generar ingresos desmontando el sistema de generación de ingresos convencional. Esto lo han hecho solamente aplicando el conocimiento del que ya disponen.

Su principal tarea ahora es modificar, desde sus espacios, todo el sistema educativo y brindar una potencial solución a aspectos como la transferencia de partículas para poder imprimir alimentos, ropa, calzado y transporte, sin olvidar que esta tecnología debe estar al alcance de todos para solventar gran parte de los problemas económicos de la población.

La existencia en amor debe ser un mero acto de facilidad, y a partir de este precepto, se deben abordar los temas de salud y política. Queda claro que se necesita el apoyo de los grandes capitales para conseguir el cambio del sistema, pues quieran o no también afectará sus patrimonios. El cambio es una consecuencia de la evolución, no es la decisión de una minoría y por ello ya está aquí. Esta es mi visión como mujer de lo que debería ser el mundo nuevo. Y tú, ¿cómo crees que debe ser el futuro?

Imagen de Bessi en Pixabay



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