Venciendo al enemigo: la luz en la oscuridad

Venciendo al enemigo: la luz en la oscuridad

Ese día me desperté sintiendo una felicidad abrumadora. Había pasado unos días muy especiales, llenos de creatividad, inspiración y rodeada de mucho amor.  Estaba preparada para vivir una navidad tranquila en mi casa después de cuatro años fuera de mi amada Miami.

En la tarde de ese día, mientras paseaba con mi hija Sophie, en el Centro Comercial sentí al enemigo cerca de mí. De pronto los latidos de mi corazón se aceleraron, de un momento a otro, mis piernas comenzaron a debilitarse y mi visión se nubló. Me costaba caminar.

Regresamos a la casa, me acosté y cerré los ojos sintiendo cada parte de mi cuerpo preparándose para enfrentar y luchar contra él.

— ¡Hola, Eliana! ¿Sabes quién soy? ¡He venido por ti esta vez! —me dijo con una voz escalofriante.

— Sí, sé quién eres. ¡No es la primera vez que nos encontramos! —hice una pausa, respiré profundamente y luego continué —eres la oscuridad, el enemigo.

Mientras decía esas palabras, escuché la voz de Dios dentro de mi corazón: “no temas hija, estoy aquí contigo”.

— Eres una de las pocas personas que esperaba mi llegada, ¿no tienes miedo? Tú y tus presentimientos.

— ¡No! ¡No tengo miedo! Nunca le he temido a la oscuridad, porque yo soy luz, mi ser es polvo de estrella. Dios, con su amor siempre está presente iluminando mi corazón.

 Sentía su odio cada vez más fuerte.

— ¡¡¡Eres una tonta!!!! —rio y luego dijo —te recuerdo que he matado a mucha gente. Le he quitado la vida a millones de personas entre ellas a miembros de tu familia y a tu gran amigo Tom.

— Yo vivo con pasión y sin miedo. Nunca podrás lograr que deje de vivir mi vida de esa manera. Así que no pierdas tu tiempo conmigo. ¿Qué quieres? ¿A qué has venido?

— He venido a sembrar miedo, pánico aterrador en el mundo. Para que la gente deje de vivir y de realizar sus sueños, y bueno… ya sabes el resto. ¡Tú sabes muy bien a qué he venido!

— ¡Nunca lo lograrás! No sabes nada acerca del amor. No conoces su poder.

— ¡¡¡Jajajaja!!!! No me hagas reír. Mira a tu alrededor. Te recuerdo que cada vez tengo más seguidores, más alimento. Cada vez somos más poderosos. El mundo se está oscureciendo. ¿Crees que la ciencia puede vencerme? Regresaré siempre de cualquier otra manera…ya veremos si en unos días sigues sin sentir miedo. Te advierto, seré fuerte contigo. Sentirás pánico en cada célula de tu cuerpo. Bajaré tus defensas afectando tu parte emocional. Te haré sentir tristeza, desesperanza, depresión, miedo y ni hablar de los síntomas físicos que provocaré…una pregunta, ¿no tienes una condición en tu corazón?

— Mi corazón está perfecto, es pura pasión. Lo he sanado con el más profundo y verdadero amor.

Al día siguiente durante la noche comencé a perder mis fuerzas. El enemigo estaba atacándome con más intensidad cada minuto que pasaba.

Únicamente el día en que nacieron mis hijos había estado tan sensible. También ese día sentí la muerte cerca de mí. Necesitaba hacer algo para comenzar a sacarlo de mi cuerpo. Entonces comencé a llorar con pasión y coraje, con la ayuda de la energía de María Magdalena que vive dentro de mí, mientras repetía una y otra vez: “la oscuridad nunca vencerá”.

— ¡Estoy comenzando a oler tu miedo, Eliana!

— La valentía es seguir adelante, a pesar del miedo. Puede que en algún momento sienta miedo, pero mi coraje y pasión nunca me detendrán. Te enfrentaré con pasión y sin miedo al igual como te enfrentó Jesús. Nunca podrás tocar mi espíritu, nunca podrás matar mi amor, porque es eterno e indestructible.

— Mi principal fin no es matar, es crear miedo, para que cada vez más personas se unan a la oscuridad.

Pasé dos días muy débil. “Eliana, vamos, tú puedes”. Repetía cada vez que sentía la falta de aire y la taquicardia en el corazón.

Por un lado, estaba tranquila, sabía al igual que todo el mundo, que los niños eran inmunes ante el horrible virus. Mis mellizos de cuatro años que también lo tenían, estaban bien. Solo sintieron un poco de malestar y congestión nasal.

Estuvimos en casa sin salir durante varios días. Me ayudaba verlos jugar felices, sin temor, sin preocupación. Sus sonrisas eran mi esperanza y mi luz en la oscuridad.

Justamente el día en que peor me sentí, mi hija, que es una niña especial y extraordinariamente sensible me miró fijamente a los ojos y me habló por medio de su alma: “mami yo soy la respuesta. Yo soy el escudo. Yo soy la clave. Yo soy el secreto”.

Un suspiró profundo me provocaron sus sublimes palabras.

“Claro!!! El secreto está en volvernos niños de nuevo.”

Esa noche tuve el sueño más hermoso de mi vida. Pude ver y sentir a Dios, a la Virgen, a Los Ángeles. Pude ver a todas las almas de luz, a mi amigo Tom y a todos los que habían muerto en cuerpo a causa del enemigo, enfrentarlo con el más grande, poderoso y verdadero amor, desde otra dimensión, al mismo tiempo que los niños lo hacían en la tierra. Pude ver a la ciencia y la espiritualidad trabajando juntos. Pude ver en el mundo más bondad que maldad.

Desperté el día de Navidad, sintiéndome mucho mejor. Comenzaba a recuperarme rápidamente. Estaba tan feliz que mi niña interior comenzó a cantar.

— Ya sé lo que puede vencerte: el ama de un niño. La bondad y el amor verdadero que vive en los niños son tu debilidad. ¿Ves? ¡¡¡Nunca vencerás!!! ¡¡¡Eres débil!!! ¡¡¡Eres nada!!!

Todos fuimos niños. Todos fuimos puros en algún momento. Es nuestra esencia divina, así fuimos creados. Solo tenemos que recordar quienes somos realmente. Nunca podemos olvidar al niño que llevamos por dentro. Ellos poseen la mayor sabiduría. Son los grandes maestros. Ellos son el escudo contra la oscuridad, nuestro guía hacía un mundo mejor, en donde la bondad y el amor verdadero reinarán en nuestros corazones.

En ese nuevo mundo lucharemos por nuestros sueños no por ambición, no por envidia, no por poder o riqueza sino por amor hacia nosotros mismo, hacia nuestro prójimo, por la vida. Soñaremos y convertiremos nuestros sueños realidad por nuestra felicidad y por Dios.

Juntos como niños somos la luz que acaba con la oscuridad.
¡Vamos todos a volvernos niños de nuevo!
¡Todos unidos hacia un mundo mejor!

Deseo para este año y para siempre que nuestro niño interior sea nuestro guía, soñando como él lo haría: sin maldad. Esa es la clave para vencer al enemigo.

Gracias, a todos los niños del universo en especial a los niños eternos: los niños especiales. Ustedes son el arma más poderosa contra la oscuridad.

Gracias, a mis hijos: Sophie y Andrés, por mostrarme el camino una vez más.

Gracias, a todas las personas que murieron en cuerpo por culpa del virus COVID. Sus muertes no fueron en vano. Gracias, por seguir enfrentándolo y ayudándonos a vencerlo.

Gracias a mi familia por todo su amor.

Gracias, a mis amigas y guerreras de luz: Fefi Toll, María Kowalski, y Andreina Pradas, por haberme ayudado a prepararme para este difícil momento.

Los amo

Gracias a ti, por decidir el camino del amor verdadero.

Me despido de este año con este mensaje de amor y agradecimiento por haber sido el año en donde más he crecido espiritualmente.

¡Comienza un nuevo año, una nueva etapa!

Feliz Año Nuevo 2022

La oscuridad nunca vencerá,
Con pasión y sin miedo,
Eliana Habalian

En memoria de las víctimas del COVID- 19

Imagen de Myriams-Fotos en Pixabay



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