Venezuela no es el mejor país del mundo

Si, Venezuela no es el mejor país del mundo lo digo con absoluta responsabilidad. Al decirle “el mejor” lo estamos comparando, estaríamos compitiendo. Hasta a la “mujer más hermosa del planeta” solo le dura el sesgado título un año.

Cuando buscamos compartir nuestro amor por esta tierra no debe ser nuestra intención posicionar a Venezuela como el mejor del mundo, sino resaltar los aspectos que lo hacen único. Así como cada ser humano es único en su naturaleza, cada país tiene sus características que lo definen, tiene su huella dactilar.

¿Cuál es la tarea?

Lo importante entonces es reconocer esas cosas que nos identifican, integrarlas a nuestro sentir, con lo bueno y lo no tanto que nos caracteriza.

Saber lo afortunados que somos al nacer en esta tierra y andar por el mundo orgullosos de tener ese privilegio. Integrar nuestras raíces es una parte importante del rompecabeza de armarnos como seres humanos.

Dentro o Fuera de Venezuela

«Hay que querer a Venezuela y quedarse en ella» es otro error en la interpretación del mensaje. Cada ser es único, y como único define su camino según sus necesidades, sentires y sueños, por lo tanto, dentro o fuera del territorio nacional sus sueños estarán allí para ser conquistados.

No nos hace menos o más venezolanos estar aquí o irnos. Lo que necesita esta maravillosa tierra, es que estando dentro o fuera de ella, le demos el espacio de gloria que se merece en cada uno de nuestros corazones y ese amor profesado se vea reflejado en nuestras acciones. Eso es identidad, eso es arraigo. No es quererla solo como un hecho, sino como un derecho adquirido al nacer.

Dentro o fuera de Venezuela, todos tenemos una tarea importante para devolverle la moral al país. Esta vez debemos hacerlo con la humildad aprendida, sin egos ni soberbias. No podemos creernos lo mejor, pero tampoco sentirnos inferiores, la tarea es entender que con lo bueno y no lo tanto, somo únicos y maravillosos, con miles de razones para sentirnos orgullosos y con múltiples recursos que avalan nuestra abundancia natural.

¿Cómo querer nuestro país?

No podemos cuidar lo que no queremos, por eso la insistencia de conocer a Venezuela, porque recorrerla es amarla profundamente y ni las circunstancias más difíciles te roban ese querer.  Y cuando quieres algo lo cuidas, lo proteges y te esfuerzas porque esté bien, indistintamente de tu geolocalización.

Si alguien te pregunta sobre tu tierra en el exterior, por ejemplo, un aporte es responder con orgullo que es una tierra bendita viviendo circunstancias difíciles, con la certeza de que su grandeza superará todas ellas; no por optimismo excesivo, sino porque el conocimiento sobre sus riquezas naturales y culturales es el mayor respaldo de esa afirmación.

Me decía un amigo brasilero: “Venezuela es tan increíble, que Brasil es no sé cuántas veces más grande que Venezuela, pero todos los dinosaurios vinieron a morirse aquí, es algo inexplicable” no olvidaré jamás ese comentario, porque ratifica lo bendita que es esta tierra.

Es como la mami para uno: es la mejor madre del mundo, pero realmente es la mejor madre para ti, la mejor madre que pudiste tener porque con ella haz aprendido y crecido según lo que viniste a aprender. Venezuela es el mejor país para mi, no del mundo. Espero darme a entender.

Entonces, Venezuela no es el mejor país del mundo, pero sin duda es el mejor país para cada uno de los que nacimos aquí y nos entendemos parte de su riqueza y abundancia. Comparto con ustedes la reflexión conclusiva de ese debate a través de este pots. Sentirnos orgullosos de nuestros orígenes nos hace felices y con el corazón disponible para integrarnos con otras culturas desde el respeto y el amor. Seamos dignamente venezolanos.



Deja tus comentarios aquí: