Venezuela: que se escuche nuestra voz

Normalmente escribo sobre viajes a distintos lugares del mundo, escribo sobre la belleza de sus ciudades, de su gente, la comida, la cultura y la idiosincracia. En este momento no puedo dejar de escribir acerca de mi país y su realidad actual, en donde está y estará mi corazón por siempre: Venezuela.

Aun y cuando estoy a 4.548 kilómetros de distancia de Caracas; siento como si estuviera allá en este momento, porque como les decía, mi corazón, mi familia, mis amigos, los venezolanos y mi país son ustedes y siempre lo serán. Veo con mucha preocupación la situación que vivimos hoy. Día a día la gente lucha por acceder a cosas tan básicas como alimentación, salud y seguridad personal. Estudiantes decidieron tomar las calles en protesta pacifica por sus derechos pero han sido reprimidos de manera cobarde. La irreverencia es algo que comparto cuando los derechos y la libertad de expresión son violados de manera flagrante. Aplaudo a los estudiantes de Venezuela y les apoyo por su valentía y compromiso para con los venezolanos. Por la búsqueda de un futuro mejor.

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Para mí el concepto de libertad dista bastante de simplemente hacer lo que uno quiera. Para mí libertad es tener el derecho a circular por las calles de cualquier ciudad a cualquier hora del día, es poder ir al supermercado y poder seleccionar los artículos que uno prefiere comprar, es saber que si nos enfermamos vamos a ser atendidos en un centro de salud y vamos a encontrar medicamentos. Libertad es incluir a todos en la misma sociedad aun cuando tengamos ideas distintas.

Parte del problema que tenemos es la carencia de valores. Si somos formados con valores firmes e inquebrantables será imposible que alguien pueda llevarnos por un camino incorrecto y de injusticias. Por eso no debemos dejar de inculcar, afianzar y practicar valores como la aceptación, la libertad y el respeto.

En todos los procesos de crisis siempre surgen puntos positivos. A veces la realidad entristece pero a veces también aflora la solidaridad de muchas personas. Esto me emociona y me llena de esperanza. En todo esto proceso tan duro he visto señoras mayores repartiendo comida a los estudiantes, personas ayudando a curar a heridos, refugiando en sus casas a gente que huye de la represión, aun y cuando siente miedo a la inseguridad. Ver también como venezolanos se han unido en una sola voz aun y cuando están en el extranjero. Estoy segura que cada paso suma, y soy creyente de que la verdad y las buenas acciones siempre vencen por duro que sea el proceso de cambio.

IMG_0790 (1)Cada día pido que esto termine de la mejor manera. Que cada venezolano reflexione y que todas las personas se unan bajo la consigna del amor profundo al país. Sueño con el día en el que pueda caminar por mi país sintiéndome segura y sin miedo. Sueño con el día en el que pueda recomendar a cuanto extranjero conozco o que me pregunte que vayan a pasear en Venezuela. Sueño con el día en que pueda abrazar todos los días a mi familia. El sueño lo compartimos todos.

Hasta pronto y recuerden que este es un viaje de todos sin excepción.



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