Vida sana

Vida sana

Concluye el domingo, la hora vespertina me muestra gente preparándose para volver a la rutina. Desde el balcón de mi presente contemplo: una mascota sacando de paseo al aburrimiento en forma humana; un caballo llevando inmóvil al jinete que se imagina moverse; una mujer, que desde su pronunciado escote permite que se asome a su sensualidad; un mortal, caminando rumbo a la cita inevitable. No hay más espacio en mi hora vespertina, el cielo se tiñe color eternidad, la montaña tonifica su silueta, mi consciencia me aconseja caminar, discrepo con ella, decido continuar observando y transcribiendo, me  siento honrado de estar vivo, de haber recibido esta mañana el regalo de un nuevo día. ¿Cuantos regalos habré recibido en toda mi vida?

He bebido  con fervor la copa de mi vida, presiento su brevedad, la fugacidad es un misterio, la inseguridad, única garantía. Demoré en darme cuenta que el tiempo no pasa, nosotros somos los que pasamos. Un día, cuando ya no estemos, continuará el tiempo engatusando incautos. Acuérdate de olvidarme, le dije un día al partir, recordaré olvidarte, me respondió.

Los días vienen y se van, estamos vivos y la buena salud es un síntoma de haber aprendido a vivir. El edificio de la vida carece de luz cuando no está presente la salud. Ella es, no la ausencia de enfermedades sino el funcionamiento armónico a nivel espiritual, mental, emocional, físico, ecológico y social, es decir existencial. Hoy contemplé atentamente mi vida y percibí la manera cómo transcurre mi existencia. Entonces comprendí una vez más, la importancia de aprender a vivir, de vivir bien, de vivir sanos y felices.

La salud es consecuencia de administrar bien la energía, comer sano, disfrutar de todo lo que hagamos, pensar armónico, direccionar serenamente nuestro caudal emocional y con todo ello en buenas manos, interactuar  de corazón a corazón, sabiendo que también las estrellas  fluyen por nuestras venas, que somos parte de algo más grande, que vivir sano incluye atravesar el día cantando mientras aprendemos de todo lo que nos pasa, comenzar el día meditando y concluir reflexionando, evaluándonos, observándonos en cada escarpada, en cada esquina  y en especial cuando nos sumergimos  en el fangoso lago de los problemas.

Cuando uno está dormido, en su somnolencia programada, permanece inmóvil la vida; los miedos han formado una cúpula, desde la cual gobiernan la existencia profundamente banalizada. La rutina adquiere carta de ciudadanía, la infelicidad se postula a Miss normalidad y cuando el aburrimiento insinúa convertirse en depresión, se recomienda administrarse la respectiva dosis de recreación. Ese es el origen del fin de semana y su versión anual: la vacación. Quien ama lo que hace, no necesita descansar.

Eso es para nosotros Vida Sana. El resto, come orgánico, sin exceso y disfrutándolo, corona tu soledad y con ella, dinamiza tu crecimiento, saluda al silencio meditativamente, desgrana todas las sorpresas, no te prives de nada bueno en la vida; construye vínculos de libertad, hazte adicto a la felicidad y permite que el amor se haga cargo de tu vida. Donde sea que vayas, transporta paz, la salud, es decir la vida sana, será consecuencia de un estilo de vida, donde la vida es lo más importante.

No es suficiente comer sano, hay que  vivir sano, tomar buenas decisiones, besar a la vida en la boca, convertir la arcilla en diamante, la noche en estrellas, tu morada en oasis, tus manos en caricias, los caminos en huellas luminosas y cada instante, en su majestad, coronando el presente, como escenario único donde florece la vida y se perfuma con plenitud.

Vivir sano es atender  los detalles, pintar de colores los problemas, insultar a la infelicidad, asustar a los miedos, sacudirse de las otras voces, fluir como el río, perseguir plenitudes con transparentes alas, sumergirse en cada instante y al salir a la superficie de la vida, atrapar la eternidad y degustarla infinitamente. Vivir sano es habitar los mejores sueños, encarnar las utopías, tripular imposibles y jinetear unicornios alados que luego de encontrar una grieta en el muro de lo racional, nos permitan atravesar  túneles  de locuras lucidas que nos recuerden que la vida, es una aventura multidimensional, reservada para valientes.



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