Virginidad

Mis padres me dieron a conocer con el nombre de Marysabel, amo este nombre, realmente es perfecto para mí, siempre me han pedido segundo nombre y digo -no tengo segundo nombre-, me gusta ese vacío en las planillas y documentos y pronunciar simplemente Marysabel,
Así es que en esta forma de Marysabel escribo, lo hacia desde temprana edad, resaltando mis sentimientos y emociones, aunque era natural en aquel entonces, el temor de que leyesen aquello que en mi fluía, aquí y ahora todo ha cambiado. Recuerdo también me llegaban libros sabrosos de contenido espiritual y también recuerdo con cariño la metafisica.
Me alejé de todo esto cuando perdí lo que llaman en este mundo terrenal “la virginidad”, retornando sin proponérmelo cuando un día decidí entrar en mis profundidades, en mi oscuridad, recorrido que no realice en un día ni dos, para cuando lo hice tenia viviendo 33 años con un sistema de creencia que me tenía actuando como “víctima”, es natural que revertir esto más que hablar de tiempo lo que pedía es acción.
Comenzar es todo lo que importa, después no pude parar. Por instinto e intuición supe escoger algunos libros que me ayudarían con el proceso, escogí el tema que más me dolía y profundice allí. A esa edad obvio “quería una pareja” (todos creemos que estamos aquí para encontrar pareja, para hacer familia, etc, al menos eso empecé a pensar cerca de los 30 años, por el vacío que sentía, pero no me había enamorado, era natural que estuviese sola con todos mis miedos: así que si no tenía una pareja y la quería, la tarea era revisar que estaba haciendo mal e ir por ella.
Superar las voces de cualquier intento de saboteo fue el primer paso, porque compré dos libros relacionados con el tema de parejas, ambos libros me decían lo mismo, el problema ERA YO, muy duro, pude haberlos desechado, pero no fue así, hurgue. . .hurgue y aunque me doliera proseguí, ame mucho estudiar y cuestione a mis padres al descubrir que -el asunto no era estudiar-, debieron cuidarme la virginidad- si porque mi papá juzgaba esto, pero en el fondo era yo quien lo hacía y sentía que me juzgaban «otros» hasta que yo cambie, si yo no hago el trabajo de perdonármelo, allí estarían muchos con mi Gran permiso tipo cartel en la frente “CASTIGUENME CON ESTO” obvio yo misma me lo hacía, yo misma proyectaba la situación.
Me enoje con Dios cuando perdí la virginidad y justo allí es donde empieza el problema.
Aja, acaso creen que el problema es haber perdido la virginidad?
Nooooooooooo!!!!
El problema comenzó porque reconozco que allí me separé de Dios, debía sanarlo, reconciliarme, darme cuenta que aunque me separé no dejó de amarme y darme bendiciones, quien dejo de amarse fui yo misma, al reconocerlo se me hizo todo más fácil, empecé a ver la chica valiente y heroica que Soy, y lo mejor de todo, me responsabilice y no culpe a nadie, ni a mis padres, ni a Dios, ni a la cruel humanidad. . .Todo cuanto tenia, lo bueno y lo no tan bueno a mis 33 años lo había escogido yo misma, así de simple!
Ahora Soy feliz y agradezco todos los días, al levantarme y al acostarme y cada vez que puedo hacerlo lo hago por lo que sea. Acepte lo que yo misma construí, me perdone y así aprendí a perdonar fácilmente a otros, me valoré, y así aprendí a valorar fácilmente a otros, me amo, y así aprendí a amar fácilmente a todo y a todos, vivo en gratitud y con el amor incondicional del Creador y me siento Uno con él y todo lo creado por él. Amé mi propia oscuridad, mi historia, porque venimos a este plano a recordar quiénes somos y volver a casa, a la inocencia.
La inocencia a la que me refiero es un “despertar” necesitamos el dolor, el sufrimiento para despertar, reconocernos dormidos no nos hace culpables, nos hace inocentes.
Mujeres y hombres mirar esa parte oscura es doloroso pero la recompensa es infinita, no hay ninguna diferencia entre un hombre y una mujer excepto la ilusión de las creencias que se han fijado fuertemente en cada una de nuestras células. El mundo físico es una ilusión, la virginidad no es santidad y el sexo no es pecaminoso y descubrirlo solo es real si lo experimentamos con amor desinteresado, con amor incondicional, el verdadero amor que eleva, que ilumina a quién lo siente.
Si te cuesta hablar de Dios probablemente es por esa misma separación, acercarse es un proceso (aunque Él siempre está) a mí se me dio más fácil al principio como «Universo». . .acéptalo como te sientas cómodo, como resuene en lo más profundo de tu Ser y fluye. Total, somos seres evolutivos, podemos cambiar, llámalo como quieras, lo importante es sentir que es Uno solo y reside en tu interior, ve por ti, ve por él o por cualquier otro que te interese, pues es ir exactamente por esa Unidad que Somos.
Otra forma de ver la virginidad Aquí.


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