Visualizando la energía luminosa

1. Ponte cómodo cuidando todos los puntos anteriores:

2. Realiza un ciclo de cinco respiraciones completas. Hazlo de forma tranquila y sin prisas. Cuando te encuentres un poco relajado, respira de forma normal durante un par de minutos con los ojos cerrados.
3. Empieza a estar consciente de tu respiración. Siente cómo entra el aire a tu nariz y pulmones y cómo sale. Cuando sientas que estás preparado, convierte ese oxígeno en tu cuerpo en energía brillante, en miles de partículas que entran por la nariz y se depositan en los pulmones.
4. En cada respiración, ve recorriendo todas las partes de tu cuerpo con ella. Crea una carretera interior para ese paso de la luz. Sigue respirando de manera normal y sólo presta atención cuando necesites enviar luz a alguna parte de tu cuerpo. Comienza por los pies hasta llegar a la cabeza.
5. Una vez que termines con la cabeza, baja directamente de nuevo hasta el pecho y devuelve a su depósito toda la energía que has llevado a las diferentes partes del cuerpo. Una vez ahí, respira con calma un par de minutos.
6. Por último libera toda la energía hacia el exterior de tu cuerpo. Obsérvate desde arriba y podrás verte rodeado de energía. ¡Disfruta este instante!
7. Cuando creas que estás completamente cargado, ve tomando consciencia del momento y lugar donde te encuentras, respira profundo, abre los ojos y sonríe. ¡Es tiempo de empezar tu día!.



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