¿Vives tu vida sin que te importen los demás?

¿Vives tu vida sin que te importen los demás?

Cuántas veces no he escuchado o leído esto, una suerte de proclamación del bienestar donde el objetivo primario es centrarte en tu felicidad le guste a quien le guste y a quien no le guste también, una frase que invita a dejar de lado lo que los demás piensen para enfocarte en lo que creas tu.

Creo firmemente que intentar complacer a todo el mundo es una labor titánica y en ello se nos iría la vida porque es sencillamente imposible, también creo y así lo he manifestado en mis reflexiones diarias que la felicidad es una actitud y que debemos trabajar en ella pero, ¿en forma aislada?, esto es demasiado ego y demasiado egoísmo, algo así como pretender que somos los reyes del mundo y podemos vivir en una situación de aislamiento selectivo donde el sentir de los demás es su problema.

La distinción que quiero hacer en este punto es muy fina, es encontrar esa línea que nos da el equilibrio donde sin pretender que podemos hacer felices a otros no dejemos de lado que somos corresponsables del mundo en que vivimos, que somos seres sociales, que el dolor de mis hermanos es importante y si puedo contribuir es el deber ser hacerlo, que la indiferencia ante el sentir colectivo tarde o temprano te alcanzará y que el sentido de la vida es el servicio ; quien no vive para servir no sirve para vivir.

El servicio es el camino para encontrarle sentido a nuestra existencia.  “Si tú le ayudas a otros a obtener lo que ellos buscan, Tú tendrás lo que tú deseas”

Entonces, como todo en la vida la búsqueda es el equilibrio, es saber establecer límites porque no hay justificación alguna que te lleve a soportar violencia física o psicológica, entender que no somos monedas de oro para agradarle a todo el mundo así como tampoco a nosotros nos agrada todo el mundo. Es una dura carga entregar nuestra felicidad a la opinión que tengan los demás sobre nosotros.

 Muchas veces el tiempo que le dedicamos a los demás resulta ser demasiado en relación al tiempo que nosotros podríamos necesitar. Cuantas veces nos encontramos diciendo si cuando realmente queremos decir no pero la culpa nos invade, nos quedamos preocupados atormentándonos si eso que dijimos o hicimos le cayó mal a la otra persona o sintiéndonos egoístas por ponernos como prioridad en nuestra vida.

Es necesario aprender que el control debe ser interno y no externo, que la dignidad y el amor propio surgen en nuestro interior y cuando están presentes nos invitan a respetarnos pero, cuando esa línea que separa el amor personal y el amor hacia el prójimo se sobrepasa pudiéramos transformarnos en seres absolutamente egoístas ¿Lo ves?

Imagen de Matthias Cooper en Pixabay



Deja tus comentarios aquí: