Viviendo al máximo

«Dime, ¿qué es lo que planeas hacer con tu salvaje y valiosa vida?»
Mary Oliver

Cuando somos muy jóvenes, es normal pensar que la vida se va a acabar a los 35 y que una persona de 48 años está senil, y estamos listos para comernos la vida y comérnosla ¡YA! Yo siempre sentí que en mis veintes debía prepararme para mis treintas, para cuando fuese una mujer adulta ¡de verdad-verdad! Estaba llena de todas esas ilusiones acerca de que al llegar allí iba a tener todo un montón de sabiduría y autorealización acumulada, para lo cual más me valía dedicarme sin perder el tiempo.

Como muchas otras mujeres, en mis veintes participé en cuanta actividad humana, cultural y política me propusieran y que resonara conmigo. Mi agenda estaba realmente llena, no había espacio para el descanso, el cansancio y mucho menos para el aburrimiento. El papá de un amigo me preguntó una vez “¿A qué hora vives, a qué hora haces cosas propias de los jóvenes”. Supongo que mis prioridades respondían a los tiempos.

Algo maravilloso que está sucediendo en mi década de treintas es que de verdad me doy cuenta de que esa fulana sabiduría no existe como tal, que sigo aprendiendo en cada momento, y cada decisión que he y sigo tomando la hago con base en algo que considero vital para mí y es vivir en plenitud y con total bienestar. 

chicas_caretas_felicesVivir al máximo no significa que me tengo que estar lanzando en paracaídas cada tercer sábado, ni mucho menos que tengo que hacer buceo con tiburones para sentir la adrenalina a millón en mi cuerpo o que tengo que salvar al mundo. Entonces termino dándome cuenta de que estoy teniendo una maravillosa experiencia de serenidad, alegría y éxtasis que se siente muy parecido a la adrenalina y me resulta increíblemente emocionante.

Lee atentamente lo siguiente, porque quizás creas que debes ir en busca del próximo cometa -como El Principito- para conocer nuevos mundos y tener nuevas y maravillosas experiencias. No. Solo tienes que quedarte quieto, presente, y disfrutar esta bocanada de aire… esta bocanada de aire y, esta otra. Entonces la magia simple y cotidiana ocurre y descubres, experimentas esa maravillosa adrenalina suave y ligera que eres, esa energía que nace y se esparce desde dentro de ti. Pero tienes que estar acá, ahora, presente, en cada pequeña acción que realizas, en cada pequeña decisión que tomas, escuchando los mensajes que te regala tu intuición que se va refinando, disfrutando el silencio, lo Divino, a ti mismo.

Tienes que darte la oportunidad de aprender esto que puede ser nuevo para ti y para lo cual no es necesario tener una agenda llena y siempre puedes reprogramarte para aprender que el estrés no es necesario ni en tu vida, ni en la de nadie más. También puedes re-aprender, como yo, que nos hemos llenado de hábitos y creencias que te limitan, te hacen pensar que eres una víctima, que te sabotees tus metas o que el deseo más grande de tu corazón lo encuentras afuera, regalado por alguien y no dentro de ti, desde donde nacen todos los milagros.

Es importante que comprendas que tu vida puede ser o seguir siendo magia y adrenalina pura sin poner en riesgo tu salud física, mental o emocional y sin concesionar tu felicidad, equilibrio, disciplina y éxito.

Es importante que sepas que, como siempre lo digo, es TU elección y que solo lo tienes que hacer gentilmente. ¿Cuándo quieres comenzar?

Solo hazlo simple, hazlo fácil, hazlo Ahora.

 



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