Viviendo en el pasado

Es sorprendente la cantidad de personas que continúan reaccionando a situaciones en el presente, de la misma manera como lo hicieron en el pasado.  Aun, cuando sus condiciones cambiaron, las dificultades se superaron y las circunstancias son otras…  sus reacciones siguen siendo las mismas, sufriendo por ende, el desgaste y la afectación que vivieron.

Y es que en muchos casos, continuamos amarrados al pasado, especialmente a las vivencias difíciles, y si a eso le sumamos el hecho de que solemos escoger personas para compartir la vida, con actitudes o características similares a las de nuestros padres…  luce, como que estamos condenados a repetir la historia, sin posibilidad de soltarnos de ella.

Quienes tenemos que cambiar, ¡somos nosotros!  Hagamos el compromiso y el trabajo personal necesario, para soltarnos del pasado, de lo que vivimos con dolor y limitación, quedándonos sólo con la madurez y el conocimiento que adquirimos a través de esas experiencias.

Para lograrlo, necesitamos identificar, las actitudes, los comentarios o las situaciones que disparan nuestras reacciones y que nos traen esos recuerdos negativos.  Darnos cuenta en ese momento, que no es la persona y su comportamiento, ni siquiera la situación que estamos viviendo los que causan nuestro descontrol, estrés y afectación, sino la conexión directa con alguna experiencia anterior que tenemos guardada y sin resolver, nos ayudara a responder de una mejor manera.

Bien vale la pena, recordar, que sólo a través de la resolución de algunos de esos recuerdos, es como podemos liberarnos de esa carga emocional negativa que seguimos guardando, y que lograrlo, nos hará libre del habito de responder exageradamente a ciertas situaciones que estimulan nuestras reacciones más negativas.

Somos el producto de todo lo que hemos vivido, lo hayamos aprendido o no. Hagamos el esfuerzo de observarnos a nosotros, sin juicio y sin crítica, sólo con el ánimo de conocer la conexión que existe entre nuestras reacciones, actitudes y comentarios, y los pensamientos, las ideas, los prejuicios y las creencias que pudieran estar alimentándolos.

La próxima vez, que una persona o una situación te haga sentir fuera de control, maneja tus emociones y tómate unos segundos antes de reaccionar, para pensar, buscar la causa de tu malestar dentro de ti, cerrar la puerta que te conecta con tu pasado, y responderle a la persona o a la vida de una manera completamente diferente. ¡Rompiendo el Ciclo que has repetido durante tanto tiempo!!

Pon todo tu empeño en hacer que cada día sea una experiencia placentera, recupera la motivación personal y el entusiasmo necesario para alcanzar esta nueva meta. Encuentra con quien compartir tus momentos de placer, ¿No disfrutas más de un atardecer con tu pareja o de una película divertida con tus hijos? Evita sacrificar siempre tus deseos para complacer a los demás, de vez en cuando exprésalos abiertamente y busca la manera de satisfacerlos.

Claves para dejar atrás:

SUELTA EL PASADO. Toma la decisión de soltar los recuerdos negativos del pasado, vivir tu duelo, perdonar a los que estuvieron involucrados y sanar emocionalmente, de manera que puedas vivir el presente, atento a reconocer y a valorar todas las oportunidades que lleguen a tu vida. El pasado ya pasó y sin bien no podemos hacer nada para cambiarlo porque ya ocurrió, si podemos transformar la manera en la que reaccionamos frente a situaciones similares en el momento presente.

ASUME EL COMPROMISO DE CAMBIAR. Sólo tú  puedes hacer algo concreto para dejar de reaccionar cuando te sientes afectado emocionalmente, repitiendo una y otra vez los mismos pensamientos, actitudes y comportamientos.  Haz una lista de propósitos personales y cumple cada uno de ellos. Recuerda que el más beneficiado con el cambio, vas a ser tú mismo.

EVITA JUSTIFICARTE. Cada vez que la vocecita interior, justifique un pensamiento, sentimiento o comportamiento equivocado, asume la responsabilidad de tu error y haz cuanto sea necesario para corregirlo, aprende de esa experiencia, para no tener que repetirlo. Cámbialo con voluntad y determinación.

 



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