Viviendo la educación

Hablar de educación es algo que debe estar muy relacionado con tres puntos fundamentales: el bienestar, la sostenibilidad y la transformación. Son tres ideas que quiero compartir hoy para pensar en este tema tan crucial. Hemos comenzado a escuchar sobre el bienestar que es el conjunto de todas las cosas que se necesitan para vivir bien y de su impacto en nuestras vidas; la sostenibilidad se refiere a satisfacer las necesidades de la población actual sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones; y la transformación se obtiene como resultado de un proceso de cambio de forma. Ahora bien, ¿cómo se relacionan estos tres elementos con la educación?

En primer lugar, investigaciones señalan que la felicidad no solo mejora el bienestar, sino que también mejora los resultados educativos y con ello el índice de desarrollo humano. Es por eso que en 2016 la UNESCO publicó un estudio sobre la calidad de la educación donde señalan la importancia de la escuela feliz, que integra visiones compartidas que requieren estrategias que nos ayuden a cambiar la forma de educar.

En segundo lugar, la ONU lanzó en 2015 los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un plan de acción para las personas, el planeta y la prosperidad. Con ello se crea una Agenda de Desarrollo Sostenible con 17 objetivos que buscan erradicar la pobreza, acabar con la desigualdad y la injusticia y corregir los cambios climáticos. Ya sabemos que la única manera de erradicar la pobreza es educando mejor y por ello el #ODS4 se enfoca en educación de calidad: mejoras en la calidad y enfoque de la educación lo cual es tarea de todos. La sostenibilidad, por ende, nos debe ocupar en trabajar por el futuro enfocados en el presente, uno en el cual los niños y jóvenes logren desarrollar su potencial.

Esto nos lleva a la transformación del sistema educativo, de los modelos, de los procesos y de la mente. Una educación de calidad requiere cambios de paradigmas, enfoques novedosos y alcances diferentes.

Una educación nueva requiere un emprendimiento sostenible, y ello implica nuevos valores con calidad. Debemos, en consecuencia, desarrollar ideas más claras de lo que queremos y buscamos; impulsar nuevos modelos económicos que permitan el desarrollo de las nueva educación que requiere el país, y visualizar una mejor educación y ponernos a trabajar en ella. De aquí que sea nuestro deber prestar más atención al bienestar, la sostenibilidad, el cambio y la transformación educativa que nos permita alcanzar el desarrollo humano y sostenible que hoy sabemos que necesitamos.



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