Vivir con los ojos cerrados

Bien decía mi padre: No hay peor ciego que aquél que no quiere ver, y aunque él me lo decía cuando buscaba prevenirme de un error que estaba yo a punto de cometer, hoy en día, con mi preparación como psicólogo y coach, veo como esto aplica también a las relaciones personales, especialmente en las relaciones de pareja en las que se vive más del recuerdo que de la realidad.

Muchas veces vamos «ciegos» ante aquellas cosas de nuestra pareja que NO queremos ver, mientras todo a nuestro alrededor nos indica que las cosas van mal, nosotros seguimos encontrando pequeñas pistas, algunas de ellas verdaderamente diminutas, mismas que nosotros utilizamos para justificar que las cosas son diferentes, que todo está bien, mientras el mundo entero se da cuenta de lo contrario.

vivir con los ojos cerradosNo hay peor ciego que el que no quiere ver, pero también a todos nos llega el momento de abrir los ojos. ¿Qué tan tarde los abrimos?, eso depende de que tan valientes somos y si estamos dispuestos a lidiar con la verdad, a ver lo que hemos estado evadiendo, admitir que hemos invertido tiempo en una cosecha que simplemente no dará buenos frutos.

¿Seguiremos ciegos o abriremos los ojos?, como me decía un amigo venezolano. El que tiene ojos que lea. Aunque por otro lado sé que muchos preferirán vivir con los ojos cerrados, porque simplemente así la vida es más sencilla.

Definitivamente NO es sencillo abrir los ojos, en ocasiones nos toma tiempo (A algunos toda una vida) en otras nos toma un buen golpe físico o emocional, o bien la amenaza de que ese golpe lo reciban personas que amamos y que se verán dañadas por el simple hecho de estar a nuestro alrededor.

En más de una ocasión lo he platicado con otros profesionales, escritores, coaches y conferencistas en temas de pareja, y hemos llegado a la conclusión de que todos tendremos un momento, un espacio para decidir si abrimos los ojos o seguimos con los ojos cerrados y pensando que todo está bien. ¿Lo aprovechamos? Esa es la respuesta que cada uno tiene que dar y así decidir entre abrir los ojos o simplemente seguir viviendo con los ojos cerrados.

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