Wendy busca a Peter Pan

De niños pensábamos que bastaba con crecer y hacernos adultos para gobernar en nuestras vidas y zafarnos del yugo de ser mandados y tener que obedecer. Ahora que crecimos buscamos al niño para comprender todos nuestros por qué.

De niños, eran papá y mamá quienes nos indicaban, según su juicio, lo que sí y lo que no podíamos o debíamos hacer. Por lo general, nunca estábamos de acuerdo. Ya adultos, por fin, hacemos nuestra vida según nuestro criterio… ­¿Realmente? ¿Está nuestro comportamiento sustentado por nuestra propia concepción de las cosas o más bien seguimos estando dirigidos por condicionamientos sin tamizar y ante los cuales reaccionamos con silente rebeldía disfrazada de la propia verdad?

Lo cierto es que ahora nos podemos permitir tantas cosas… Ya nada ni nadie nos puede poner límites, solo tú eres el límite. ¿Te has fijado bien en que aspectos de tu vida tus pensamientos son limitantes y en cuáles son muy o extraordinariamente permisivos

Acertado o inadecuado, siempre hay ese algo gracias al cual logramos o nunca alcanzamos.

¿Te das cuenta que ese llamado saboteador interno, muchas veces, no es otra cosa que tu propia exacerbada permisividad que aplasta como un gigante toda voluntad de hacer y lograr? Prueba.

Si eres capaz de mirar las consecuencias que no te son satisfactorias, que te estancan o impiden avanzar hacia lo que verdaderamente sueñas; si eres capaz de ver aquello que lo origina y cómo, cuándo y cuánto caes en su trampa; si eres capaz de comprender que ya no sirve decirte que no pasó nada, que de lo hecho ya nada puedes hacer, dejándolo pasar sin pena ni gloria porque da igual y qué más da; si eres capaz de ser gentil pero determinante en decirle un gran NO a esto con lo que te haces el mayor de los daños, entonces, obtendrás información relevante y determinante para tu avance.

Cortar con esta actitud puede, en algunos casos, ser muy sencillo y los resultados automáticos. Basta con que te “pongas un poco de carácter “y te digas: ¡basta!

Di un gran NO para darle cabida a un enorme SI.

Despierto, atento y consciente, decidirás hacerlo diferente y las reacciones de tus acciones irán cambiando tus hábitos y costumbres, transformando tu historia personal en lo que tú dices que quieres, ahora sí, según tu criterio.

Respóndete con honestidad: ¿en qué eres permisivo?

Ha pasado el tiempo y parece que crecer ya no nos está resultando tan divertido…

Wendy mira hacia atrás y busca a Peter Pan… Suspiros y nostalgia de tiempos en los que nada preocupaba, cuando el mundo era una gran piñata cargada de sorpresas, cuando descubrir era fascinante y queríamos hacer cosas a cada instante.

Ese niño, gran gigante, genuino, que sabe todas las cosas sobre sí mismo y desea echarse a andar por eso llamado vida.

¿Crees que te puede ayudar? Seguro que sí.

Él siempre está ahí… eres tú… sólo has crecido.

Sigue, él está agarrado de tu mano…



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