¿Y si lo hubiese intentado?

¿Y si lo hubiese intentado?

A Yalitza Aparicio, la actriz que conocimos en la película «Roma», la fama le sorprendió inesperadamente. No estaba preparada para el escrutinio de la opinión pública, porque jamás imaginó verse en la cima. No sabía cómo afrontar la nueva etapa de grandes elogios y críticas despiadadas. Las dudas le asaltaron, pero finalmente ganó la confianza en sí misma.

En mi constante búsqueda del crecimiento personal, he visto casos así y he recibido comentarios de personas que no tienen suficiente confianza en sí mismas para alcanzar sus sueños. Pero, cuando las dudas asaltan, la confianza nos asiste. Debemos cultivar la confianza y estudiar las dudas, porque son disparos de iluminación o miedo. ¿Cuántas oportunidades has dejado pasar por miedo al fracaso?

El fenómeno llamado «parálisis por análisis» implica que pensamos tanto para dar un paso, que terminamos cayendo en la inacción. Después vienen los arrepentimientos y el sentimiento de culpa: ¿qué tal si hubiese hecho esto o aquello? De esta forma, la vida va pasando y no avanzamos.

Erik Weihenmayer es un hombre que alcanzó la cumbre del Everest y otras cimas de más de ocho mil metros de altura. A los ocho años sufrió una enfermedad que afectó su visión y quedó ciego. Sin embargo, jamás se limitó y practicó todo tipo de deportes en asociaciones para personas invidentes. De hecho, en el ascenso al Everest, los sherpas se quedaron fascinados con su gran seguridad a la hora de moverse por la montaña; tanto, que muchos llegaron a dudar de su ceguera.

¿Cuántas veces nos paralizamos y desistimos de nuestros sueños porque no nos creemos capaces? En ocasiones, el huracán de presión social hace estragos en nuestra autoconfianza y nos limita en el alcance. Esta historia también nos invita a confiar en la intuición, esa voz interna que nos habla más allá de lo que podemos identificar como certezas.

Una investigación llevada a cabo por académicos de Cold Spring Harbor Laboratory, de Nueva York, demostró que la autoconfianza para tomar decisiones en realidad es un cálculo matemático que realiza el cerebro, el cual arroja resultados bastante parecidos al de un computador.

Si hasta la ciencia lo dice, ¿por qué nos cuesta tanto creer en nosotros? Confía en ti y permítete dudar, pero sin paralizarte.



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