¿Y tú qué tipo de soñador eres?

En la vida hay tres tipos de soñador, el primero es el típico soñador que sueña y sueña pero jamás se arriesga lo suficiente, para lograr ese sueño. El segundo es el soñador al que luego todo se le hace fácil, y los sueños que en algún momento le parecieron importantes se vuelven vacíos y rutinarios, y el tercero es el soñador que toma la decisión de luchar por esos sueños, personas con una constancia admirable, que como Maickel Melamed demuestran que cuando trabajas por tus sueños, por muy cuesta arriba que sea, se pueden lograr.

En lo personal he sido estos 3 soñadores, en diferentes etapas de mi vida, el típico soñador que hace planes, tiene ideas y quiere comerse el mundo, pero olvida que todo comienza con la acción, ese al que le sobra motivación pero le falta decisión, luego me convertí en el soñador número dos, tenía muchos planes, ideas y aspiraciones en mi mente, pero las cosas se me daban digamos que un poco más “fáciles”, y al poco tiempo mi percepción de lo que eran sueños y lo que eran caprichos desapareció, confundía lo que realmente quería hacer, con cualquier idea que pasara por mi mente, y si a eso le sumamos la “facilidad”, había perdido completamente el norte. Con el pasar de los años, la madurez y la adquisición de experiencias y herramientas, he logrado convertirme en el soñador número 3 el que sueña y no deja de buscar cumplir esos sueños, el que arriesga y se la juega por verlos materializados.

Hace pocos días Maickel Melamed logro otro de sus sueños, muchos conocemos de lo que este valioso ser humano ha logrado en su vida, pero no todos lo vemos como una referencia para nosotros, sino como una especie de “celebridad” o simplemente un motivador más. Yo soy de los que lo ven como una referencia y una afirmación de estar cada día más comprometido por lograr y trabajar por mis sueños. Pero de igual forma gracias a él y a tantas personas que día a día zarpan y vuelan para conseguir lograr sus sueños, he entendido que quizás el trabajo más gratificante es no solo lograrlo, sino también todo el proceso que eso lleva consigo, es decir gozando todo el trabajo que antecede verlo materializado.

Existen miles de libros que nos plantean diversas formas de alcanzar lo que soñamos, otros nos venden la idea que todo es simple atracción (Cuando piensas algo, lo comienzas a atraer a tu vida), pero nada de esto es posible si no comenzamos la labor de trabajar en base a eso, podemos soñar en ser la próxima estrella de la música y hacer un “Mapa del Tesoro” cada año, pero cada año estaremos en el mismo sitio, en cambio sí comenzamos a trabajar en ello, aprendiendo a tocar instrumentos musicales, tomando clases de canto o composición, esa realidad ira cambiando, quizás no tan rápido como algunas veces quisiéramos, pero cuando trabajamos por materializar lo que soñamos, tarde o temprano eso llegara a nuestra vida. Por años pensamos que los que tienen el derecho de soñar o más aun de cumplir sus sueños son las personas con mucho dinero y/o tiempo, pero no es así, a lo largo de los años personas han cambiado su vida sin ninguno de los dos. Un ejemplo podría ser Susan Boyle, ¿Recuerdan cuando su vídeo logro ser el furor de la red? Ella no tenía dinero, solo se preparó y a su edad luego de mucho trabajo, llego la audición que la catapulto. Otros quizás tienen dinero pero en su vida “no existe” tiempo para trabajar en lo que en algún momento soñaron, y luego comienzan a olvidar y a posponer esos sueños. Trabajar por lo que queremos no necesita que dejes todo para lograrlo, por años he compartido tareas, trabajos, estudios y aun así siempre tengo 1 o 2 horas para dedicárselo a lo que tengo en mente. Recuerda que gotica a gotica se forma un río y todo comienza con trabajar.

Comencemos a decidir, tomar riesgos y darle tiempo a nuestros sueños.

¿Y tú qué tipo de soñador eres?



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