Yamas y Niyamas. Conoce los preceptos morales del yoga.

En mi entrega anterior conversábamos sobre el objetivo del yoga, el cual puede simplificarse como el logro del control de la mente. Precisados los objetivos, me gustaría continuar ciñéndome a las indicaciones dejadas por Patanjali, el maestro que formalizó por primera vez las enseñanzas del yoga. Según Patanjali, el yoga es como una escalera que nos conduce a la cumbre, que como bien dijimos antes, constituye la capacidad de controlar la mente, esa barrera que nos separa de nuestra realización espiritual.

Entonces, los primeros escalones de esta escalera lo constituyen los yamas y niyamas, los cuales son preceptos morales que nos preparan para ser dignos de solicitar esa audiencia que estamos buscando con Dios, a través del yoga.

Me parece importante hacer una pausa en este momento y precisar qué estamos haciendo cuando decidimos comprometernos con la práctica del yoga. Es crucial que se entienda que esto no es una decisión de si me meto en la clase de Pilates, spinning, o yoga, ya que estamos hablando de disciplinas completamente diferentes, tanto desde el punto de vista de objetivos, como de su nivel de compromiso. He intentado resaltar esto en mi libro e intentaré hacer lo propio por este medio, porque me parece crucial. No tiene absolutamente ninguna relevancia el lograr ejecutar alguna pose de yoga, o alcanzar su perfección, lo que sí tiene relevancia en el yoga es alcanzar la disciplina de una práctica diaria, y eso es lo que debemos trabajar, nuestra disciplina (la cual no se alcanza de la noche a la mañana, evidentemente).

Aclarado este punto, volvamos a por dónde comenzar. Los yamas y niyamas nos proporcionan los requisitos morales que debemos cumplir para poder optar a esa audiencia que estamos buscando a través del yoga. Puestos los puntos sobre las íes, entremos en materia. Entiéndase que estas enseñanzas tienen por objeto señalarnos áreas de nuestro comportamiento diario en las que debemos trabajar para poder llegar a alcanzar los objetivos esperados. Empero, en ningún momento nos descalifican para la práctica del yoga, sino que nos señalan áreas que debemos trabajar para que realmente podamos comenzar a cosechar los frutos de nuestra práctica.

Yamas

Los Yamas se asemejan a mandamientos o principios morales que nos enseñan a vivir una vida digna, enseñándonos la correcta manera de relacionarnos con los que nos rodean. Éstas son:

  • Ahimsa: No hacer daño a otro ser vivo ni de pensamiento ni de acción.
  • Satya: No mentir, ser honesto.
  • Asteya: No robar (objetos materiales ni intangibles, como el tiempo), no codiciar.
  • Aparigraha: No ser posesivo, no acumular objetos innecesarios. Practicar el desapego.
  • Brahmacharya: Evitar la lujuria, controlar el deseo sexual.

Niyamas

Los Niyamas son observancias personales que complementan a los Yamas:

  • Saucha: Pureza o limpieza de nuestro cuerpo, tanto externa como interna.
  • Santocha: Estar feliz de estar vivo. Ser conforme, humilde, lo cual no implica conformismo. No ser materialista, no buscar la felicidad a través de objetos materiales.
  • Tapas: Ser austero, ser disciplinado. Establecer en su práctica una intención hacia la búsqueda de Dios, más que hacia la perfección de una asana.
  • Swadhyaya: Estudio y educación personal tratando de descubrir a Dios en nuestro corazón. Buscar a Dios a través del estudio de escrituras religiosas o espirituales.
  • Ishwara-pranidhana: Rendirse a Dios, abandono del Ego. Una vía es el ofrecer tus acciones a Dios sin esperar nada a cambio (esto es lo que se conoce como Karma Yoga, una de los estilos de yoga más poderosos).


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