Yo no fui: el perjudicial hábito de no hacernos responsables

¿Qué nos impulsa a no hacernos cargo de corregir nuestros errores? ¿Qué nos hace esperar que otros se hagan cargo de nuestras faltas y desatinos? ¿Qué esperamos ganar cuando decidimos no hacernos cargo de lo que hacemos o dejamos de hacer?

Es difícil comprender cómo una persona puede autoaniquilarse de esa forma.

A veces nos quejamos porque no nos gusta nuestra pareja, el jefe o la empresa para la que trabajamos y, sencillamente, optamos por sentarnos a esperar a que sea la otra persona la que actúe.

Es una conducta que se podría ilustrar de la siguiente forma: una persona es infeliz con su pareja, no la ama, se siente mejor con otra persona, pero no le pide el divorcio o la separación a la actual, y cuando la pareja actual le reclama y le pregunta por qué no se va, le dice: «si quieres vete tú». En lo laboral sería: una persona que detesta el trabajo que hace, ya casi no lo hace o lo hace mal, se está dedicando a otra cosa y cuando su jefe le increpa porque no está dando los resultados o no lo está haciendo bien, solo atina a decir: «bueno si quieres toma la decisión tú».

¿Esto podría ser una declaración rotunda de baja autoestima, de poco amor propio o de absoluta cobardía? Definitivamente, es una respuesta que cada persona en esta situación debe proveerse. Me gustaría más enfocarme en otras variables que, aunque están presentes, no las consideramos, sino después de que nuestra ausencia de decisión/acción tiene consecuencias irreparables o irreversibles.

  1. El tiempo: Es increíble que demos al traste con días, semanas, meses e incluso años de nuestra vida, inmersos en relaciones, situaciones y lugares que socavan nuestra existencia. ¿Cuánto tiempo estamos dispuestos a invertir alimentando un conflicto que solo nos trae desgaste personal?
  2. Las oportunidades: Mientras el conflicto está vigente no somos capaces de visualizar o identificar relaciones, situaciones y lugares nuevos que pudieran permitirnos satisfacción personal, profesional, espiritual o, sencillamente, con las que podamos sentirnos mucho más felices de lo que somos. ¿Cuántas veces dejamos ir un mejor empleo, una mejor relación o una mejor oportunidad por enfocarnos en alimentar el conflicto actual?
  3. La energía: Para todo necesitamos energía, por ello su uso eficiente y la posibilidad de renovarla con la rapidez requerida es vital. Permanecer en emociones como la rabia, la tristeza y la ansiedad hace que nuestro cuerpo utilice mayor cantidad de energía y nos debilitemos, haciéndonos presa fácil para las enfermedades, mientras que serenarnos regula nuestros indicadores vitales y aumenta la producción de endorfinas, linfocitos T, glóbulos blancos y una serie de sustancias químicas favorables para el organismo que fortalecen nuestros sistemas inmunológico, neurológico y endocrino. ¿Crees que el estrés que generan los conflictos no te afecta?
  4. Las relaciones: Las principales víctimas de los conflictos son las relaciones humanas. ¿Cuántas relaciones rotas quedan luego de los enfrentamientos donde solo nos enfocamos en tener la razón, en imponernos o en creernos dueños de la verdad, sin darle su espacio al otro? ¿Cuánto daño podemos causar por ensimismarnos y no aceptar que el otro existe, piensa, dice, siente y quizá, solo quizá, tiene el derecho de no estar de acuerdo conmigo?
  5. La satisfacción personal: «¿Por qué no renuncias?», le pregunté a un amigo que es completamente infeliz en su empleo actual, a lo que respondió: “Porque no le voy a dar el gusto a mi jefe”. Eso me hizo recordar que Albert Einstein dijo que la estupidez humana es infinita. Él tomó la decisión de ser completamente infeliz, de sentirse insatisfecho en un empleo que detesta, solo para fregarle la vida al jefe. ¡Cosa tan absurda! Si nuestra misión en la vida es ser felices y estar satisfechos de lo que hemos decidido hacer, ¿no resulta una enorme autoflagelación sumirse en la infelicidad y la insatisfacción solo para hacer a otro infeliz o proveerle insatisfacciones? Con estas acciones o inacciones nos convertimos en los kamikases de la satisfacción personal.

Me encantaría que estas líneas te permitan darle otra interpretación a ese conflicto personal o profesional por el que estás pasando en este momento.



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