Yo no olvido al año viejo…

Porque me ha dejado cosas muy buenas… canción de la costa colombiana, tradicional de la Noche de San Silvestre. La misma, transmitida reiteradamente junto a “Faltan 5 pa’ las 12”  y “Madre esta noche se nos muere un año…” de Andrés Eloy Blanco en su poema  “Las uvas del tiempo “, y la que interroga al año: ¿Qué te pasa viejo año, qué te pasa?

“Yo no olvido el año viejo” es  sin duda mucho mas positiva que las otras, otras épocas, otros entornos, gran diferencia en el valor de la lírica, pero como puedo escoger, ésta es la que me gusta y parece que también a los locutores de guardia en las diferentes emisoras, las cuales escuchamos en familia tomados de la mano alrededor de la radio contando en regresiva: “5, 4, 3, 2… cuando suene la campana serán las cero horas, cero minutos y cero segundos… ¡Feliz Año!” y luego, el Himno Nacional.

reloj_doceEl día de Año viejo es el momento de hacer nuestros balances al cerrar un período, como los niñitos luego de caer la piñata, que se sientan en una esquina con los amiguitos a ver que recogió cada uno, y sí, está bien, hacemos la lista de propósitos para el siguiente, pero eso puede esperar…

Quiero compartir mi lista de haberes, son maravillosamente variados, tal y como fueron asociándose en mi mente.

  • Gozamos de buena salud personal y familiar.
  • Participé de actividades de trabajo interesantes y adecuadamente remuneradas.
  • Dos de mis amigas concluyeron sus tratamientos contra el cáncer y están saludables y fueron dadas de alta.
  • Aprendí a tolerar el tráfico… ¡mindfulness!
  • Me invitaron a participar en un club de lectura en el cual leemos y comentamos luego con el autor, además nos invitan a tertulias y bautizos de libros, ¡fabuloso!
  • Mis hermanos y algunos de mis amigos se fueron a vivir a otros países, ahora me intereso más en conocer cómo es su mundo y la cultura en la cual viven y conversamos más que antes.
  • Mi carro y los electrodomésticos hicieron las paces conmigo, darles prioridad fue una buena decisión.
  • Aprendí a no pelearme con el vecino del caballo, digo, el perro gigante, que ocupa todo el ascensor. Solo le saludo y le dejo seguir y que me lo envíe a mi piso, todo por favor.
  • Aprendí a hacer tres recetas ricas: chupe de camarones, bisque de jaibas y ñoquis esponjosos de parmesano.
  • Me regalaron cinco sweters, dos pashminas y muchas otras cosas, pero éstas me dan calorcito cuando refresca el clima.
  • Tengo una buena suegra y dos prospectos que son buenas personas también.

Gracias especiales Año Viejo por Inspirulina y con ella las muchas personas que me estimulan a compartir mis ideas y que me hacen saber que hay mucha esperanza y bondad para contribuir generosamente a desarrollar un mundo mejor

Dios los bendiga a todos. ¡Feliz Año!



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