Yo no soy racista… pero

C es un tipo talentoso, con experiencia y ganas de trabajar que finalmente consigue una entrevista en una pequeña empresa. Asiste entusiasmado, y aunque tiene todas las credenciales para el puesto, se lo niegan. Al cabo de varios portazos en las narices no puede sino preguntarse ¿soy yo o lo que otros ven en mi?

La respuesta es dura. C es un inmigrante latinoamericano en España, que como tantos otros, se enfrenta cada día a las barreras que alzan los estereotipos, prejuicios y las creencias culturales. El racismo, como dice una canción de Desorden Público, es una enfermedad del espíritu, el cuerpo, el alma y la mente.

España tiene más de 48 millones de habitantes y el número de extranjeros supera los cinco millones. Se considera que es el país europeo con la mayor tasa de crecimiento de inmigrantes. Con una tasa de desempleo que supera el 20%, las oportunidades laborales son pocas, y si a esto agregamos el rechazo, el panorama es desalentador.

La Cruz Roja Española ha lanzado una divertida campaña de conciencia para que las empresas entiendan el valor de la diversidad cultural. Se llama En Realidad No Tiene Gracia. Es divertida porque participan algunos de los mejores humoristas del país y es efectiva porque se enfoca en las consecuencias de una buena gestión de la diversidad: oportunidades de negocio, nuevos mercados y un mejor clima social.

Nuestro amigos de Quiero Salvar el Mundo Haciendo Marketing son parte del colectivo que impulsa esta campaña que nos obliga a ver las cosas a través de los ojos de C. El objetivo es entender que en realidad no tiene gracias ser rechazado a pesar del talento, simplemente por haber nacido en otro país.

La integración laboral y social es uno de los retos más grandes que tiene el mundo desarrollado. Aprovechar el talento y capacidades de todo ser humano es una manera de estimular el desarrollo y el bienestar.

Y tú ¿Qué nos dices? ¿Te has enfrentado o haces algo ante esta situación?

 

 

 



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