Yo soy suficiente

Yo soy suficiente

«Yo soy suficiente» es una poderosa declaración que necesitamos reforzar en nosotros para superar años de condicionamientos. Nuestra mente es el más poderoso dispositivo que tenemos y para usarla a favor, tenemos que entrenarla. Aquí te cuento cómo puedes hacer esto y cuándo te das cuenta que necesitas esa afirmación.

Creer que no eres suficiente crea relaciones desiguales

Recientemente conocí a una chica que tenía una buena relación de pareja pero ella se veía pequeña ante su compañero. Creía que él era más exitoso, más próspero y otros atributos que hacían que ella no se sintiera suficiente ante él.

Esas inseguridades hicieron que cometiera algunos errores que terminaron saboteando la relación y así se produjo la ruptura. Ahora cuando ella revisa lo ocurrido con más profundidad, puede reconocer que sus ideas equivocadas como «yo soy menos» o «yo no merezco esto tan bueno» fueron determinantes en este doloroso resultado.

El amor, una lupa para saber qué opinas de ti.

El amor es hermoso y maravilloso, ansiamos vivirlo. Al mismo tiempo, puede sacar todos nuestros temores y monstruos internos. Por eso cuando iniciamos una relación tenemos la gran oportunidad de hacer un trabajo de limpieza interna, así estaremos preparados para recibir todo lo bueno que esa relación nos ofrece. Pero muchas veces no lo vemos así, estamos más en la ensoñación que será buena y te permitirá vivir buenas experiencias. Tenemos la ilusión de que esta vez sea distinto, sin saber que nuestros pensamientos limitantes y heridas del pasado influirán en la forma como nos relacionamos y en el resultado de esa nueva oportunidad. Por eso, en ese momento -en mi criterio- es necesario hacer ese trabajo de autoconocimiento y descubrimiento de aquello que nos sabotea y limita.

¿De dónde viene eso de que yo no soy suficiente?

En el transcurso de nuestra vida hemos ido aprendiendo a mirar afuera y a desconectarnos de nosotros, porque hemos sido condicionados por
programas aprendidos y actitudes parentales aprehendidas de generación en generación. En casa, nuestros padres (haciendo lo que habían hecho con ellos) nos condicionaban el amor. Nos decían por ejemplo: te quiero si te comes esto, eres buena(o) si le prestas el juguete a tu hermanito. Muchas veces, en su deseo de ayudarnos a avanzar, nos decían: tu hermano corre más rápido que tú, tu amiguita saca mejores notas, comparándonos una y otra vez con aquello que nos disminuía. Al mismo tiempo nuestro deseo por el amor de nuestros padres o cuidadores era tan grande, que buscábamos complacerlos incluso a costa de nosotros, tratando de cumplir sus expectativas. Por ejemplo tal vez ese alimento nos repugnaba, pero lo comíamos.

Estos mismos condicionamientos vinieron luego en la escuela y en la sociedad, con los medios masivos. Nos han vendido que la felicidad tiene una estatura, un peso, una condición económica y siendo que ya estamos desconectados de nosotros en una buena medida, valoramos eso que nos dicen que es el éxito y la felicidad más que cómo nos sentimos. Y muchos de esos estándares nos reafirman: no soy suficiente. Créeme, sí lo eres, y puedes cambiar esa idea con trabajo interior. Así te darás cuenta de esas maravillosas cualidades que vienen acompañando en tu caso a esta frase: Yo soy.

¡Eres un ser único!

En mi criterio, el principal trabajo que debemos hacer al convertirnos en adultos es regresar a nosotros. Es por ejemplo dejar de evaluarnos por el afuera para regresar a tus propios estándares. De hecho, la autoestima es la forma cómo te evalúas. Si te mides de acuerdo a estándares que no son tuyos, los sociales, estás perdiéndote de una gran riqueza.

Por ejemplo, puede ser que para ti la bondad sea un valor importante y eres así, tienes un espíritu de servicio que está presente con tus afectos. Sin embargo, no le das el verdadero valor a ese atributo. O tal vez seas muy divertida(o) y tienes una energía y unas ocurrencias que alegran tu entorno de una forma maravillosa, como una chispa de luz que ilumina donde llegas con tus chistes. Pero nuevamente no le das a eso el verdadero valor, porque lo que aprendiste es que lo importante es la profesión, la apariencia o el saldo en la cuenta, por ejemplo.

Repítete: ¡Yo soy suficiente!

Si lo que te he descrito antes resuena contigo, tienes decisiones que tomar y trabajo por hacer. Es recorrer un camino de autoconocimiento, de descubrimiento de ti y todos los regalos que tienes. Es darte cuenta del maravilloso ser que eres.

Si bien una afirmación no hará todo el trabajo, repetir «Yo soy suficiente» puede abrir una puerta que te lleve a buscar eso que valoras dentro de ti. Puede también ser la chispa que te lleve a quererte más y a reconocer todo lo bueno que tienes para compartir con tu entorno. Mientras más cómodo(a) te sientas siendo quien eres, más feliz estarás y mejores relaciones estarás creando. Porque es tu estado de amor por ti el que verás reflejado en tus relaciones.

Finalmente, me gustaría que supieras que la frase «Yo soy» es una de las más poderosas que puedes decirte, por tanto ojalá que el adjetivo que pongas a continuación sea positivo y edificante. Hay mucho por hacer y conocer en este mundo fascinante del empoderamiento. Espero que si tienes dificultades al respecto busques textos, audios e incluso ayuda si no sabes por dónde empezar. Vamos, que ¡tú puedes!

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