Yoga en tiempos de incertidumbre

Hace unos días me encontraba en la plaza Altamira, bastión en la ciudad de Caracas de la protesta que llevan los estudiantes venezolanos contra el gobierno nacional. A pesar de las detonaciones por bombas lacrimógenas que lanzaba la guardia, se respiraba un aire de esperanza y de buena vibra entre los que allí nos encontrábamos. En el lado norte de la avenida Francisco de Miranda se encontraban vecinos y ciudadanos en general que nos hemos acostumbrado a darnos cita allí, en apoyo a los estudiantes, mezclados con protestantes que se encuentran descansando después de haber estado resistiendo en el frente, el cual se encuentra en el lado sur de la misma avenida, más abajo de la torre Británica.

Luego de tragar una buena cantidad de “gas del bueno” (como decía el difunto Chávez) por un rato, ya cuando me retiraba del lugar, me llamó la atención ver salir de uno de los edificios de la zona, a un par de muchachas ¡con su mat de yoga!

Confieso que esto además de sorprenderme, me generó un poco de incertidumbre (eran alrededor de las 6 PM, ya comenzando a oscurecer), en momentos en que toda la urbanización alrededor de esta plaza (Los Palos Grandes) se encontraba con barricadas por doquier, armadas para prevenir la llegada inesperada de bandas de paramilitares (que sin mediar palabra te abordan bien sea para golpearte, dispararte o secuestrarte, ampliamente documentado por videos que han sido compartido en las redes sociales, canales de televisión extranjeros y los pocos medios locales que aún no han sido censurados). Me fue imposible no sentir simpatía por estas valientes yoguinis, que decididamente salían decididas a hacer un poco de yoga, y les deseé que los maestros las cuidaran, que las trajeran de vuelta a salvo a sus casas.

En Venezuela se viven momentos de una aguda incertidumbre, como ha sido ampliamente reseñado en los medios de comunicación del planeta. El objetivo de este artículo es tratar de comprender esta incertidumbre, así como explorar los elementos que nos brinda el yoga para lidiar con esta incertidumbre.

La incertidumbre está directamente ligada con el agravamiento del dosha Vata. En el Ayurveda (la ciencia médica de la India) se establece que la combinación que cada uno  tiene de los elementos primarios (Mahabhutas) es lo que constituye nuestro ser, así como en el occidente nos referimos al ADN. Se dice que esta combinación da origen a nuestro perfil tridóshico (combinación de los doshas Vata-Pitta-Kapha).

En un próximo artículo profundizaré un poco más ampliamente en el Ayurveda, pero ahorita nos enfocaremos en lo que nos propusimos, paliar el agravamiento del dosha Vata. La incertidumbre podemos relacionarla con la falta de certeza sobre el futuro en general, lo cual nos hace sentir frágiles, sin una base sólida que nos conecte a tierra (representado en al Ayurveda por el elemento Tierra (Prithvi) y por el dosha Kapha), lo cual también se manifiesta debilitando nuestro chakra raíz (Muladhara).

El Vata está compuesto de los elementos aire (Vayu) y espacio (Aakash), los cuales aumentan en proporción producto del agravamiento. Se dice que todos tenemos un punto de equilibrio (Prikriti), el cual es tan personal como nuestras huellas dactilares o nuestro ADN. Como es de suponer, cualquier agravamiento nos aleja de este punto de equilibrio, lo cual es la explicación ayurvédica para la aparición de enfermedades, e incluso la muerte. El tratamiento ayurvédico de las enfermedades persigue llevar al paciente de vuelta a este equilibrio.

Para intentar pacificar el Vata, el Ayurveda sugiere aplicarnos baños de aceite (ideal si es de coco, oliva o ajonjoli, pero sino cualquier aceite comestible es bueno) en todo el cuerpo, lo cual puede hacerse cuando nos bañamos, luego de sacarnos el jabón. Déjese en el cuerpo tanto aceite como le resulte cómodo (puede remover el exceso con alguna harina o un paño), dándole un par de minutos a la piel para que lo absorba. Puede hacer esto un par de veces al dia si quiere, o cuando se sienta con mucho stress.

shutterstock_121849753Una de las poses que recomienda el Yoga para pacificar el Vata es la pose del Niño, o Balasana. Siéntese sobre los talones tratando de juntar las rodillas tanto como le sea cómodo. Incline el tronco hacia adelante buscando llevar la frente al piso. Si el abdomen le impide bajar, separe las rodillas. Si no alcanza el piso o no se siente cómodo, coloque un cojín o un libro grueso entre la frente y el piso. Procure que la curva de la espalda quede como un capó de Volkswagen. Una vez en la pose, apoye los brazos en el piso por detrás de la espalda, tocando el piso con los dorsos de las manos. Respire buscando profundidad en la respiración y a medida que se sienta relajado vaya disminuyendo la intensidad de la inspiración. Entréguese a la pose estableciendo conexión con el Creador, sienta su amor infinito y su incondicional compasión. Repita mentalmente: Ommmmmmmm.



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