Yoga para niños: ser niño es ser yoghi

Yoga para niños: ser niño es ser yoghi

SER NIÑO ES SER YOGHI

Los niños son yoghis por naturaleza. Están durante 9 meses en una especie de estado de «levitación»; suspendidos en el vientre materno. Gracias a los modernos sistemas de ecografía tridimensional; con frecuencia se dejan ver en una que otra posición similar a las posturas de yoga; siendo de hecho inspiración para el nombre de algunas de ellas. Al nacer lo primero que generan es la vibración del sonido, entonando un «mantra» de vida y creación a través de su llanto. Saben respirar abdominalmente de una manera fluida y rítmica, realizando un «nauli» (técnica de masaje de toda la zona abdominal) casi perfecto. De bebés comienzan a mostrar los niveles de flexibilidad más insólitos, como cuando los sorprendemos chupando lo deditos de sus pequeños pies. A medida que crecen van aflorando unas destrezas sin duda muy yoguis; que van desde trepar a los árboles, para volver a experimentar la suspensión y autorregular intuitivamente su gran torrente de energía; hasta una capacidad de aislamiento sensorial impresionante; con ese gran umbral del dolor ante su primer raspón o torcedura.

YOGA PARA YOGUIS NATOS

A medida que van creciendo, los niños pueden ir perdiendo esas condiciones yoguis, propias de su diseño original y naturaleza perfecta. Como padres novatos quizás en su edad escolar solemos, o bien iniciarlos en la práctica de deportes tradicionales poco funcionales; o bien los dejamos caer en el sedentarismo y alimentación inadecuada, sin percatarnos de cómo van disminuyendo entre otras condiciones, por ejemplo, su tan admirable elasticidad. En ocasiones los sobrecargamos de múltiples actividades, en una búsqueda por aflorar sus talentos; e inconscientemente los sometemos a altos niveles de estrés y ansiedad, producto de la competitividad. Como reflejo de nuestros propios miedos e inseguridades; con mucha frecuencia los chicos terminan copiando pautas de conducta que no les pertenecen. Pero podemos revertir todo esto y evitar que nuestros pequeños maestros se alejen de su esencia perfecta. A través de un método de yoga diseñado para estos «yoghis natos» se nos abren muchas posibilidades y se nos facilitan herramientas muy efectivas.

EL YOGA DE LA DIVERSION

Es un hecho que los niños aprenden mejor cuando se están divirtiendo, así que para desarrollar un programa de yoga para ellos; los elementos lúdicos (juegos) son fundamentales. Así es como han venido surgiendo en occidente, variedad de métodos que buscan iniciar a los pequeños a la práctica divertida y efectiva de posturas de yoga y ejercicios de respiración y relajación, que los vayan induciendo poco a poco, a la experiencia de sentir sus cuerpos, ayudándolos a canalizar su energía y a desarrollar más su atención e intuición. A través de dinámicas grupales especialmente asociadas a la madre naturaleza y el reino animal los chicos gozan en cada clase de un infinito mundo de juegos, a través de los cuales van obteniendo una mayor consciencia de sí mismos, de quienes los rodean y del maravilloso planeta en el que habitamos. Como padres solo nos resta ahora abrir un espacio en ese cargado calendario escolar y motivar a nuestros pequeños yoguis a vivir esta mágica aventura; mientras nosotros aprendemos con ellos a usar esta efectiva herramienta para mejorar entre muchas otras cosas, nuestra calidad de vida familiar.

Namasté.



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