Yoga y climaterio

Seguramente habrás oído alguna vez a una tía, a nuestra madre u otro familiar cercano que desde hace un tiempo está padeciendo de “sofocos” o “bochornos”, y los describen como un calor intenso de aparición brusca que le calienta y enrojece la cara y las orejas con sudoración intensa. Pues lo más probable es que se esté iniciando en ella el famoso y no muy entendido climaterio.

Según la Organización Mundial de la Salud, el Síndrome Climatérico es el conjunto de síntomas y signos que aparecen en el período de transición que precede y acompaña la pérdida de la capacidad reproductiva hasta llegar a una involución significativa de la función ovárica.

Son muchos los síntomas y signos que se pueden presentar en este periodo; entre ellos podemos nombrar alteraciones en el humor y comportamiento, sofocos, insomnio, nerviosismo, palpitaciones, irritabilidad, fatiga fácil, melancolía y disminución del apetito sexual, entre otros.

El tratamiento del climaterio es principalmente de tipo hormonal a través de la terapia de reemplazo en la que se administra estrógeno y progesterona de manera exógena. Para aquellas pacientes en las que las hormonas están contraindicadas, como ocurre en las portadoras de cáncer de mama, las terapias no farmacológicas alternativas pudieran jugar un rol fundamental en el manejo del climaterio.

Un estudio de la Pennsylvania State University, publicado en “Annals oh Behavioral Medicine”, afirma que hacer ejercicio, como caminar o practicar yoga, hace que la adaptación a la menopausia sea más adecuada. La investigación incluyó a 164 mujeres sedentarias que sufrían sofocos, sudoración nocturna y otros síntomas de la menopausia. Los expertos hallaron que hacerlas practicar una rutina física regular, ya fuera caminar o tomar clases de yoga, aumentaba su bienestar emocional. El equipo no descubrió evidencia clara de si alguna forma de ejercicio aliviaba los sofocos u otros síntomas específicos de la menopausia, pero caminar y hacer yoga les dio a las mujeres un empuje emocional y mejoró la forma en que calificaban su calidad de vida. Después de cuatro meses, las mujeres de ambos grupos tenían niveles más altos de felicidad general que el grupo control que no hacía ejercicio. También mencionaron una mejoría de “la calidad de vida durante la menopausia”, lo que incluyó su salud física, bienestar emocional y sexualidad.

En otro estudio realizado por Chatta y colaboradores con 120 mujeres con síntomas vasomotores (sofocos y sudoraciones nocturnas) que fueron inducidas a practicar yoga o actividad física común, se observó que en el grupo que practicó yoga hubo una disminución estadísticamente significativa de los sofocos y se observó una mejoría de la actividad cognitiva, de la concentración y la atención.

En conclusión, es tu médico quien debe prescribir el tratamiento que más se adecue a ti para contrarrestar los signos y síntomas del climaterio pero, no olvides, que el yoga y el ejercicio físico pueden ser excelentes aliados en la búsqueda de una mejor calidad de vida.



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