Yoga y cristianismo ¿son incompatibles?

Yoga y cristianismo ¿son incompatibles?

El Yoga se ha convertido en un gran movimiento en occidente. Millones de personas lo practican y cada año en los EEUU se mueven más de $3 mil millones en instrucción, productos, conferencias y actividades relacionadas con el Yoga. Hoy en día se imparten clases en los colegios, se usa como técnica de relajación en las empresas y los gimnasios la ofrecen como un ejercicio de alta exigencia. Más que una moda, se ha convertido en una tendencia.

Por supuesto que no todos lo practican por razones religiosas o afición a la cultura de India. Por lo general la gente se inicia en el Yoga para sentirse mejor y calmarse un poco. La semana pasada escuché esta pregunta ¿Puede el Yoga alejarte de la fe cristiana? Fue cuando me propuse leer un poco, y sin saberlo, me sumergí en aguas profundas.

Para los cristianos ecuménicos, abiertos a integrar distintas corrientes e ideas, el Yoga es una disciplina espiritual que no excluye ninguna religión. Bernardette Latin escribe en Cristianos practicando Yoga y dice que el Yoga permite al cristiano profundizar en su fe al conectarlo con su naturaleza, que por diseño, está abierta a Dios. Para ella el Yoga no es una religión sino una práctica física y espiritual, o incluso, una filosofía. Así que la fe cristiana no está amenazada, sino al contrario, se refuerza.

Pero no todos piensan así.

El Teólogo Michael Gleghorn opina que ningún cristiano debe iniciarse en la práctica del Yoga, porque detrás del ejercicio físico existe una base hinduista que es incompatible con la Biblia. Entre las principales diferencias menciona las distintas concepciones de Dios (el hinduismo ve a Dios en todas partes, el cristianismo diferencia a Dios de su creación). También dice que la filosofía del Yoga funde al ser humano con Dios, mientras que el cristianismo deja en claro la separación. Igualmente señala que el objetivo del Yoga es la iluminación, mientras que para el cristianismo el problema central es el pecado.

El padre Miguel Ángel Fuentes, del Instituto del Verbo Encarnado en Argentina, opina que es posible diferenciar el aspecto físico (los asanas o poses y la respiración o Pranayama) de las ideas de fondo. Pero esto llevaría a una práctica superficial, que a la larga pueden confundir al cristiano.

¿Sigues conmigo?

Una conclusión preliminar es que la compatibilidad entre Yoga y Cristianismo dependen del cristal con que se mire.

El padre Thomas Ryan es Paulista. Su orden es ecuménica y de integración de la fe. Tomando la línea del cristianismo contemplativo, él cree que la oración cristiana se ve beneficiada por la práctica de la meditación que promueve el Yoga. Otros religiosos creen que entre la recitación de mantras y una oración hay vasos comunicantes que en el fondo acercan al individuo a un estado de elevación. Thomas Ryan es de lo que cree en la profundización de la fe a través de la introspección y esto se logra, entre otras vías, con el Yoga.

Entonces ¿son o no compatibles?

Mi conclusión: no hay respuesta definitiva.

En Inspirulina abogamos por el desarrollo del ser humano en completa libertad. También creemos que es importante experimentar para poder saber y decidir. Y por supuesto, nos encanta saber lo que piensan los miembros de nuestra comunidad.

¿Tú que piensas? Cuéntanos cuál ha sido tu experiencia.



Deja tus comentarios aquí: