Zapatero a su Zapato

Hagamos el siguiente ejercicio de visualización: imagine que las cosas en la vida y en la naturaleza no suelen ser como son, por ejemplo: piense que la luna ocupa el lugar del sol y por otro lado dibuja en tu mente que el astro rey de nuestro sistema solar ocupa el lugar de nuestro satélite natural. Al representar las cosas de esa manera en nuestra mente, muy probablemente usted diría “¡Dios, eso sería catastrófico! la tierra y todo lo que hay en ella dejaría de existir”. Y sí, así es. El campo gravitacional del Sol atraería a la tierra consumiéndola por completo. Casi como si nos lleváramos un caramelo a la boca.

Afortunadamente no es así. El universo, la naturaleza, las leyes físicas, químicas, matemáticas, biologías, en fin todo aquello que el hombre con su apetito insaciable  de conocimiento ha logrado descubrir han mostrado y demostrado, que todo en la vida tiene su lugar, su momento y su espacio. El extraordinario diseño de cada uno de los sistemas multicombinados entre sí, que existen y que aún hoy no conocemos en su totalidad por la complejidad de sus funcionamientos, son una invitación constante para sintonizarnos con ese orden lógico que nos rodea y así poder obtener una evolución plena.

Cuando comenzamos a descubrir nuestro lugar en la familia, en nuestra comunidad, en la empresa, en la sociedad y cumplimos con nuestra cuota de responsabilidad según nuestro rol, en ese momento las cosas empiezan a cambiar. Por supuesto, esos cambios se logran si eso que hacemos, lo hacemos bien, en el momento, tiempo y espacio adecuado. Diciéndolo de otra manera, es saber, cuando es necesario actuar como individuos, como pareja, como padres, como trabajadores o como el rol que nos toque desempeñar según el contexto y las circunstancias. En pocas palabras, estar ubicado.

Somos una pieza importante dentro de un gran rompecabezas viviente que si al terminarlo, haces evidente tu ausencia, puedes dejar un enorme hueco y quitarle la plenitud de su belleza. Somos ese extraordinario órgano vital que si deja de hacer las cosas bien en esta tierra, es como cuando uno de nuestros órganos se enferma y provoca que nuestro cuerpo padezca.

En la vida cada quien tiene un lugar importante, vital y necesario para que esta gran orquesta universal genere las mejores notas.

Es tener consciencia que lo que te rodea también tiene su espacio y su momento, por ende debemos respetarlo. Tus emociones y acciones también ocupan un lugar y tiempo necesario que no debe ser exacerbado.

Siendo así, entonces una de nuestras tareas en la vida es contribuir con este orden lógico para la buena coexistencia. Para lograr que en nuestros hogares, en la comunidad, la empresa, en nuestro país y el mundo, las cosas tomen su rumbo adecuado, ¿cuál rumbo? El que nos lleve a la felicidad de todos. No intente ser el Sol si sabe que puede quemar a muchos. Tomemos en cuanta lo que la sabiduría popular nos dice y cuenta: ZAPATERO A SU ZAPATO.



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