Zinc, ¿Protector contra el covid-19?

Zinc, ¿Protector contra el covid-19?

En tiempos cuando aparecen con más frecuencia infecciones respiratorias, como por ejemplo: la influenza en el invierno, y precisamente ahora con la pandemia del Coronavirus, el zinc parece estar entre los primeros recomendados para fortalecer el Sistema inmune, además de la Vitamina C y D. Pero, ¿sabemos por qué?

No es la primera vez que les hablamos del zinc por su participación en múltiples funciones, que van desde estructurales en la formación de proteínas y síntesis de ADN, funciones catalíticas por participar en más de 100 enzimas y hasta reguladoras por ser capaz de modular el sistema de defensa de nuestro organismo.

El zinc tiene un rol importante en nuestro sistema inmune, tanto en la respuesta innata, que es con la que nacemos y que no es específica; como la respuesta adquirida, que se va adaptando a los antígenos y tiene más relación con las vacunas, por ejemplo.

Ambas respuestas son necesarias para mantenernos protegidos ante cualquier agente externo y para que funcionen adecuadamente, se requiere de la actividad óptima de diferentes células blancas que se van haciendo más específicas como linfocitos T, linfocitos B, Natural Killers, neutrófilos, eosinófilos, entre otras; que se van generando según necesidad y que a su vez van produciendo sustancias que les permiten comunicarse entre sí y atacar aquello que reconocen como extraño.

Todo esto ocurre de forma muy compleja, pero debe ser sincronizada y autolimitada para evitar respuestas exageradas que terminen afectando demasiado al propio organismo, o que por otra parte resulten insuficientes y por el contrario el agente infeccioso (por ejemplo, el coronavirus) que logre invadir y alterar las funciones del huésped.

En el caso del zinc, es capaz de participar en distintos puntos de regulación de todo este sistema, por lo que si se encuentra en deficiencia (lo cual es relativamente frecuente con la dieta y estilo de vida actual) se altera la capacidad de respuesta general de defensa de nuestro organismo.

Por ejemplo, se ha evidenciado que cuando hay deficiencia de zinc:

• Disminuye la diferenciación y desarrollo de linfocitos T además de la función de polimorfonucleares y granulocitos
• Se altera la migración de células mediado por sustancias por ejemplo de los granulocitos (quimiotaxis).
• Disminuye la secreción de sustancias que participan directamente en la mediación de la inflamación como el INFα y la IL12
• Se reprograma la respuesta inmune pasando a ser la innata más predominante que la adaptativa, al afectar la comunicación química entre ellas.
• Se altera la proporción de sustancias producidas por los linfocitos Th1 y Th2, lo que altera la función inmune en general.

Todas estas alteraciones pueden ocurrir simultáneamente con tan solo la falta de un nutriente, lo que se traduce en inmunodeficiencia y en un organismo incapaz de defenderse, se establecen las infecciones (de cualquier tipo) y se desarrolla la enfermedad.

En otras palabras, al faltarle zinc a nuestro cuerpo, los soldados que nos defienden pierden la capacidad de organizarse como pelotón y tampoco pueden desarrollar una estrategia que acabe con el enemigo, por lo que atacan de forma poco efectiva. El enemigo logra establecerse en nuestro terreno y aprovecha nuestros recursos para reproducirse. En este punto nos sentimos mal y las patologías comienzan a instaurarse.

Específicamente en relación al coronavirus CoVid19, a pesar de que aún hay más dudas que certezas, se sabe que el zinc puede intervenir positivamente en los síntomas de la enfermedad como la afectación de la vía respiratoria baja y la diarrea, pero además puede afectar la replicación del virus. Por esta razón algunos expertos, han considerado su uso no solo de forma preventiva, sino en el tratamiento de personas con el virus.

Y entonces ¿Qué hacemos?

Para empezar, debemos estar conscientes de que, para poder tener suficientes niveles de cualquier nutriente, debemos tener un intestino sano que funcione adecuadamente y para eso debemos cuidar de nuestra salud mental, realizar suficiente actividad física y sobre todo llevar una alimentación adaptada a nuestras necesidades según el Protocolo 3R, con los suplementos que necesitemos y en cantidades suficientes.

De esta manera se logran niveles suficientes de zinc que permiten normalizar la función no solo inmune sino de todos los demás procesos en los que participa.

En particular en relación a la inmunidad, se ha visto que la suplementación de zinc es capaz de:

• Reducir la incidencia y duración de infecciones respiratorias agudas bajas y de episodios de diarrea aguda en niños
• Reducir la incidencia de infecciones en personas mayores. Incluso se puede asociar con mayor longevidad.
• Contribuir en la modulación de reacciones alérgicas específicas
• Mejorar las respuestas inflamatorias crónicas disfuncionales

¿Cuánto tomar?

En general se recomienda una ingesta de 1 mg/Kg de peso por lo que se considera suplementación segura de 20 a 50 mg al día. Sin embargo, esto depende de la condición de cada persona, y a la vez, debe cuidarse de forma simultánea la suplementación con cobre.

Entre las presentaciones que mejor se absorben son las queladas y se puede encontrar solo o con otros micronutrientes como el cobre, selenio o incluso magnesio.

Entonces ¿Cómo saber cuál es el mejor para ti?

Así como los copos de nieve, cada ser humano es distinto, por su genética, sus hábitos, su condición o estado fisiológico e incluso el lugar donde habita, por lo que el tipo de suplemento y la cantidad que mejor te funcione depende de ti.

En NutriWhite te damos todas las herramientas para que te conozcas y puedas protegerte hoy contra el coronavirus y mañana contra cualquier enfermedad.

Imagen de spice teller en Pixabay



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