Zona de confort

No imagino si será mañana o en un par de días o tal vez en un mes, pero sé que inevitablemente llega el tiempo perfecto, en específico me refiero a algunas opciones que se pudieran hacer en lo que ese famoso tiempo aparece en nuestras vidas.

1.-Llora. Hazlo de ser necesario, y cuánto sea necesario; pero solo hasta que se libere aquello que tienes escondido, evita que se vuelva costumbre, acostumbrarse a la tristeza generará más tristeza. Acostumbrarse a lo opuesto generará lo opuesto.

2.-Disfruta. Cada momento que puedas, en cada situación en la que te encuentres. Disfruta a todo aquello que SI tienes y que te provoca sonreír. Gente, hobbies, novedades, desarrollo personal…disfruta Pero hazlo de corazón, anda, ve y prepara una lista de todas esas actividades que a partir de hoy harás gozando.

3.-Evita cuestionar. Para qué seguir cuestionando el por qué de tantas cosas. En ocasiones somos tan egocentristas que creemos tener conocimiento de todo y cuando por algo no sabemos la respuesta nos frustramos y pasamos horas, días o hasta años cuestionándolos.

¿Qué crees? que no tenemos todas las respuestas, y la razón es porque no todo el universo depende de uno solo, sin embargo sé que por el momento tengo una vida que vivir.

4.- Evita suponer. Pasa que cuando no encontramos respuestas, decidimos suponer y especular. También pasa que a veces nuestra imaginación es cruel y tormentosa, con finales destructivos o peor aún dolores. Si vas a suponer algo positivo, evita suponer.

5.- Acciona con pasión. Apasiónate de todo aquello que te gusta. Mira con ojos bien abiertos el paisaje, siente una piel, sal de casa, platica con entusiasmo, escucha con atención, explora, ríe fuerte, ríe mucho, ríe más.

6.- Deja ir con naturalidad. La principal razón por la cual la espera se nos hace eterna es porque el apego no nos permite avanzar.
Quítale todo aquello que ya no usas que traes cargando, camina ligero, deja ir todas esas prendas que ya ni siquiera te quedan, esas que ya no te van. Nada tiene de malo agradecer con amor el tiempo que algo o con alguien fuimos felices aceptando que tal vez es momento de permitirnos disfrutar de algo más.

7.-Recibe con amor, SIN miedo. Esas oportunidades que se presentan, esas actividades diferentes, esos nuevos roles que representar, esos caminos que están listos para explorarse, con asombro, con fé. ¡Son tuyos! y están ahí esperando, disfrutalos.

8.- Vuelve a soñar. Haz memoria de todo aquello que querías cuando eras niño, despreocupate del por qué decidiste hasta ahora dejar de hacerlo. Ocúpate en que si se lleve a cabo. Divertirte en ello, deja el camino de miedos, desidias, obstáculos, etc para no hacerlo; ahora puedes explorar cómo se siente.

9.- Vive sin culpa. Una cosa es aprender de errores del pasado y humildemente trabajar en modificar algún comportamiento y otra muy distinta es culparnos de todo lo que pasa a nuestro alrededor. Si un trabajo no nos fue dado a veces es porque buscaban a alguien con un perfil distinto al nuestro, pero eso no quiere decir que el nuestro sea malo; simplemente no es lo que buscaban. Tal cual.

Igual pasa con otros aspectos de nuestra vida. Evita culparte de algo en lo que muy probablemente no eres culpable. Sigue adelante sin necesidad de cambiar nada de ti. Ya lo que pasó está atrás y ahora conviene que crees tu presente con acciones que te harán sentir bien en el futuro.

Cuando uno toma la decisión de vivir amando su día a día se da cuenta de que en ese preciso momento. Esa espera al fin cesa y aquello añorado que va transcurriendo se empieza a llamar metas. Hoy decidas el cuestionamiento, acabe y descubre lo que se siente dejar de esperar.

Cuando estés en casa conformándote con esa tarde aburrida que creíste que tenías obligación de seguir porque alguien así te acostumbró.



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