¿Zona de confort o zona de dolor?

Sin duda, los límites que cada uno de nosotros nos auto-imponemos terminarán representando el área de confort donde sentiremos que estaremos en bajo riesgo. En dicha área están incluidas nuestras victorias y también los malestares diarios. Quizá la mayoría de nosotros buscamos que nuestras victorias sean superiores a los malestares, pero ¿Qué pasa cuando la mayor de nuestras victorias nos hace sumergirnos en profundos malestares?

Por ejemplo, el ejecutivo que luego de ascender al tope de su carrera profesional llega a casa y se encuentra que no tiene a nadie con quien compartirlo porque, luego de su divorcio, sus hijos viven con su ex esposa y vive solo; o la mujer bella, universitaria, profesional, competitiva y exitosa que vive sola porque ningún hombre está a su altura. Los límites van a determinar el umbral de dolor que vamos a ir tolerando día a día. Para mí la zona de confort no es más que la zona de dolor, es una zona para la que nos preparamos mental, corporal y emocionalmente, desde muy niños vamos dando pasos agigantados para establecerla, sin embargo llegado el momento nos damos cuenta que todos esos juicios personales acerca de todo lo que nos rodea son los barrotes que terminan por sellar esa área de confort-dolor.

No importa a lo que te dediques, lo que estudies, donde vivas o cuales sean tus planes personales para el futuro si no hacemos un ajuste en dichos limites vamos a encontrarnos que estaremos sufriendo cómodamente en nuestra vida personal, profesional, académica, familiar, espiritual o en cualquier ámbito que usted pueda elegir.

Todos somos diferentes y ante un mismo estímulo quizá hay quien se sienta ofendido y hay otros que no, así como nuestro observador es diferente nuestras zonas de confort-dolor también lo importante es que podemos ampliar nuestro pensamiento, salir de nuestra zona de confort-dolor y entrar a la zona de aprendizaje.

Te dejo algunas acciones que puedes emprender para lograrlo:

  1. Ante un cambio no planificado pregúntate: ¿Por qué no?, ¿Por qué no yo?, ¿Por qué no ahora?. Quizá ese cambio es el impulso que necesitas para salir de tu zona de confort-dolor.
  2. Intenta cosas nuevas en aquel ámbito de tu vida con el que te sientas aburrido o inconforme.
  3. Aprende a tocar un instrumento musical, aprende algún oficio artístico, empieza a hacer ejercicio, meditación o yoga.
  4. Deja el miedo a un lado: Bajo ese miedo quizá está un talento que desconoces o un potencial con el que puedes cambiar tu vida.
  5. Escucha tu corazón, la pasión es cómo el amor, cuando es verdadera no se piensa, solo se siente porque proviene de tu fuego interno, es una fuerza que solo se puede sentir no explicar. Solo si te has enamorado o eres apasionado de lo que haces puedes entenderlo.
  6. Intenta cambiar dolor por placer. Identifica todo lo que te causa dolor e intenta introducir pequeños cambios que eliminen o disminuyan el dolor.
  7. No te paralices: tomar decisiones es la mejor forma de entrar en la zona de aprendizaje, ¿Recuerdas cuando aprendiste a caminar o a conducir?, el temor es bueno cuando te mantiene alerta pero se convierte en un obstáculo cuando te paraliza.
  8. Danza con los cambios: cada ajuste que hagas en tu vida tendrá su propio período de duelo. Vivir el duelo es normal y mientras más pronto inicies más rápido lo podrás trascender.
  9. No escuches a quienes cuestionan tus decisiones.
  10. Es un ciclo: En la zona de aprendizaje nos llenamos de energía y crecemos pero ten en cuenta que esa zona, llegado el momento, se convertirá en tu nueva zona de confort-dolor.

¿Quieres entrar en la zona de aprendizaje? Inténtalo…



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